La protección de los tiburones en el Caribe mexicano también se construye desde las comunidades pesqueras. Integrantes de la cooperativa Kab Xok, en Quintana Roo, han decidido dejar atrás la captura de estos animales para impulsar actividades de turismo sustentable que permitan conservar la especie y generar nuevas fuentes de ingreso.
Durante una entrevista en el programa Rendija de Luz, conducido por Graciela Saldaña, el pescador y cooperativista Raziel Rivero Cobá explicó que esta transformación surgió a partir de un proyecto impulsado por especialistas en conservación y organizaciones dedicadas a la protección de los tiburones, con el objetivo de ofrecer alternativas económicas a quienes históricamente dependían de esta actividad pesquera.

Rivero Cobá relató que comenzó a pescar desde los 15 años y que con el paso del tiempo observó una disminución en diversos recursos marinos, situación que lo llevó a reflexionar sobre la necesidad de adoptar prácticas más sostenibles para garantizar la conservación de los ecosistemas.
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Un depredador esencial para el equilibrio marino
El integrante de Kab Xok destacó que los tiburones cumplen una función fundamental dentro de la cadena alimenticia al actuar como depredadores tope, regulando poblaciones de peces y contribuyendo al equilibrio de los ecosistemas marinos.

Según explicó, la reducción de la pesca dirigida a tiburones ha permitido que actualmente sea más frecuente observar ejemplares en distintas zonas del Caribe mexicano, una señal positiva para la salud de los arrecifes y otros hábitats marinos.
Turismo de naturaleza como alternativa
Como parte de esta transición, la cooperativa ofrece recorridos de avistamiento y buceo con tiburón sedoso, una actividad que se desarrolla principalmente entre junio y septiembre, temporada en la que las condiciones del mar favorecen la presencia de estos animales.
De acuerdo con los registros de la agrupación, existe una probabilidad cercana al 90 por ciento de observar tiburones durante las expediciones, las cuales parten desde Isla Mujeres y tienen una duración aproximada de cinco horas.

El costo de la experiencia es de 3 mil 500 pesos para visitantes nacionales y 250 dólares para turistas extranjeros, recursos que ayudan a sostener las actividades de conservación y a generar ingresos para las familias involucradas.
El desafío de vivir de la conservación
Aunque el proyecto ha permitido abrir una nueva alternativa económica, Rivero Cobá reconoció que los ingresos obtenidos mediante el turismo todavía no alcanzan los niveles que anteriormente generaba la pesca comercial de tiburón.

Por ello, hizo un llamado a fortalecer el apoyo institucional, la participación de organizaciones ambientales y el interés de los visitantes para consolidar este modelo de desarrollo sustentable.

El cooperativista subrayó que la conservación no implica prohibir completamente la actividad pesquera, sino encontrar mecanismos de manejo responsable que permitan proteger las especies sin afectar el sustento de las comunidades costeras.
Conservación con impacto local
La experiencia de Kab Xok se suma a los esfuerzos que se desarrollan en Quintana Roo para promover el turismo de naturaleza y la protección de especies marinas emblemáticas.

Especialistas consideran que iniciativas como esta no solo contribuyen a la conservación de los tiburones, sino que también fortalecen la educación ambiental y generan conciencia sobre la importancia de preservar los ecosistemas marinos del Caribe mexicano para las futuras generaciones.
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