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Durante una emisión del programa Rendija de Luz, conducido por Graciela Saldaña, se encendieron las alertas sobre la crisis silenciosa del agua en México y, de manera particular, en Quintana Roo, un estado cuya principal riqueza natural depende directamente de este recurso vital.
De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada mexicano consume en promedio 366 litros de agua al día, colocando al país entre los de mayor consumo per cápita a nivel mundial, solo por debajo de Estados Unidos, Australia, Italia y Japón. Esta cifra, advirtieron, refleja una grave falta de conciencia ambiental.

El diputado local por Quintana Roo, Ricardo Velazco Rodríguez, señaló que el problema no es solo el consumo excesivo, sino la falsa percepción de abundancia.
“En Quintana Roo el agua está a poca profundidad, pero eso no significa que sea infinita. Vivimos del agua: de los mares, los cenotes y los ríos subterráneos. Es nuestro principal atractivo turístico y lo estamos poniendo en riesgo”, afirmó.

Uno de los focos rojos señalados es la contaminación del manto freático, especialmente en zonas de captación como la batería de pozos de Leona Vicario, donde el crecimiento de desarrollos inmobiliarios ha comenzado a comprometer la calidad del agua. Velazco advirtió que muchos de estos proyectos se autorizan sin estudios de factibilidad ambiental adecuados, pese a tratarse de zonas de conservación.
A esto se suma la pérdida de agua por fugas en la red de distribución, donde, según el legislador, hasta el 50% del agua extraída se desperdicia en fugas subterráneas, invisibles para la ciudadanía pero costosas para el sistema y para los usuarios.
Graciela Saldaña recordó que, a nivel nacional, más de 12 millones de mexicanos carecen de acceso al agua potable, de acuerdo con datos del Coneval, mientras que en otras regiones del país, como el norte y el centro, familias dependen de pipas y pagan el doble por un servicio irregular.
“Quintana Roo no es ajeno a la crisis, aunque parezca privilegiado”, subrayó.

Además, se cuestionó el alto costo del servicio en el estado —uno de los más caros del país— y el papel de la concesionaria Aguakan, incluyendo denuncias ciudadanas sobre medidores que llegan a cobrar aire además de agua.
Como propuestas, el diputado Ricardo Velazco planteó:
Asignar presupuesto específico para educación ambiental.
Impulsar programas permanentes de concientización sobre el uso responsable del agua.
Exigir inversión real en infraestructura hidráulica para reducir fugas.
Reincorporar la educación ambiental como materia obligatoria desde el nivel básico.
“El agua nos da vida, pero también nos puede faltar. Si no actuamos ahora, el costo será ambiental, económico y social”, concluyó el legislador.



