CANCÚN, Q. ROO. — Funcionarios federales y estatales sostuvieron una reunión de seguimiento de la estrategia nacional contra el sargazo para revisar avances y acordar el reforzamiento de barreras costeras, más buques sargaceros y un sistema de alerta temprana. Sin embargo, la cita ocurre cuando Quintana Roo ya rompió su récord histórico, con más de 153 mil toneladas de alga recolectadas en 2026, un incremento del 59.3 por ciento respecto a las 96 mil toneladas de 2025, de acuerdo con datos de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente estatal.
La estrategia federal: 2 mil mdp y un centro de monitoreo
El gobierno federal ha destinado 2 mil millones de pesos a la Estrategia Integral de Atención y Manejo del Sargazo, que incluye la compra de barcos sargaceros, la instalación de barreras marítimas y la recolección en costas. La primera etapa, con una inversión de 768.7 millones de pesos, busca elevar la capacidad de recolección de mil 227 a mil 870 toneladas diarias.
Paralelamente, el Centro Estatal de Monitoreo Ambiental (CEMAS) vigila más de 140 playas mediante imágenes de 10 satélites de la Agencia Espacial Europea, generando pronósticos diarios para anticipar los arribos. A ello se suman cuatro estaciones del IPN que miden gases como el amoniaco y el ácido sulfhídrico, producto de la descomposición del alga.
“Acordamos continuar con la instalación de barreras costeras, fortalecer las labores de recolección con más buques sargaceros y mejorar el traslado del alga hacia sitios de disposición final, impulsando también su aprovechamiento y valorización”,
— señala el comunicado oficial difundido tras la reunión.
La advertencia de los expertos: “México no puede resolverlo solo”
A pesar de la inversión y la tecnología, especialistas advierten que la magnitud del fenómeno supera la capacidad de respuesta nacional. La maestra María Zorrilla Ramos, investigadora de la Universidad Iberoamericana, reconoce la existencia del Plan de Acción Regional sobre Sargazo, pero señala que no son claras las acciones concretas derivadas del acuerdo y que el problema rebasa al Caribe.
“México puede instalar barreras, adquirir embarcaciones, retirar toneladas de sargazo de sus playas e incluso transformarlo en biogás o materiales de construcción. Sin embargo, ninguna de estas medidas resolverá por sí sola una crisis cuyas causas se encuentran mucho más allá de las costas mexicanas”,
— advirtió Zorrilla Ramos.
La especialista explicó que el recale masivo comenzó desde el 5 de enero, cerca de dos meses antes de lo habitual, y podría mantenerse durante prácticamente todo el año, impulsado por el calentamiento del mar, la contaminación difusa y los cambios en las corrientes.
El costo para el sector privado: “Es insostenible”
Para los hoteleros, la limpieza manual de las playas se ha vuelto una carga financiera inasumible. David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, advirtió que un establecimiento puede llegar a invertir hasta tres veces más en la remoción del sargazo que en su propio consumo de energía eléctrica, un costo absorbido casi en su totalidad por la iniciativa privada.
“Nosotros podemos limpiar nuestras playas, pero detener el alga en el mar requiere de la participación del Estado mexicano”,
— afirmó Ortiz Mena, quien urgió a acompañar las labores ambientales con una estrategia nacional de promoción turística y gestión de crisis.
“Trabajo en un hotel en la zona hotelera y la arena se vuelve a llenar de alga en menos de dos horas. Los turistas se quejan, pero nosotros no podemos hacer más que rastrillar. Se necesita que el gobierno detenga el alga en el mar, no que nosotros la saquemos de la orilla todos los días”,
— relató Manuel Poot, trabajador de limpieza de playas en Cancún.
El contraste: récord de recolección vs. récord de recale
Las cifras oficiales muestran una paradoja. Mientras la capacidad de recolección aumenta, el volumen de alga que llega a las costas también se dispara. De las 140 playas monitoreadas por el CEMAS, 5 en la región norte y 7 en la sur permanecen en semáforo rojo por “Sargazo Excesivo”, entre ellas Punta Molas, Playa El Castillo y Xcalak. Otras 47 playas se encuentran en nivel “Abundante”.
La reunión de seguimiento acordó conformar dos nuevos grupos de trabajo para coordinar acciones con los gabinetes municipales y avanzar en un sistema de alerta temprana a partir del Centro de Monitoreo. Sin embargo, el reto de fondo —la causa oceánica y global del fenómeno— sigue sin una respuesta contundente.



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