CIUDAD DE MÉXICO — El futuro del lobo mexicano (Canis lupus baileyi), una de las subespecies más emblemáticas y amenazadas de Norteamérica, se encuentra en una etapa decisiva. El próximo 3 de diciembre vence el plazo establecido por las autoridades ambientales de Estados Unidos para determinar si la especie mantendrá de manera integral el estatus de protección federal que ha permitido su paulatina recuperación en los últimos años.
Tras haber estado al borde de la extinción total en estado salvaje a mediados del siglo XX —situación que obligó a México y Estados Unidos a implementar programas de reproducción en cautiverio y reintroducción asistida—, actualmente se contabilizan al menos 319 ejemplares en libertad en territorio estadounidense,además de las poblaciones monitoreadas en las sierras del norte de México.

La amenaza de perder la protección federal
La revisión formal del estatus legal del felino y los canídeos en la lista de especies en peligro de extinción ha generado preocupación entre colectivos ambientalistas, biólogos y organizaciones de conservación a ambos lados de la frontera:
- Riesgo de cacería y control poblacional: Retirar o flexibilizar las salvaguardas federales abriría la puerta a que estados como Arizona y Nuevo México implementen esquemas de manejo local que permitan la cacería de control o la erradicación de ejemplares en zonas de conflicto con la actividad ganadera.
- Fragmentación de hábitat: La pérdida de protecciones gubernamentales pondría en peligro los corredores biológicos necesarios para que las manadas se desplacen y logren la variabilidad genética indispensable para la supervivencia de la especie a largo plazo.
Movilización ciudadana y llamados a la acción

Frente a la inminente fecha límite, diversas organizaciones internacionales y activistas ambientales han intensificado campañas de recolección de firmas, difusión de información y cabildeo público para exigir al Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS) mantener el máximo nivel de protección legal.
Los especialistas recuerdan que los esfuerzos bilaterales de las últimas tres décadas han demostrado que la convivencia entre las comunidades rurales y la fauna silvestre es posible mediante la implementación de subsidios, cercados eléctricos y vigilancia comunitaria. La resolución que se determine este 3 de diciembre trazará el rumbo definitivo para la permanencia del lobo mexicano en los ecosistemas de Norteamérica.
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