Este 28 de octubre, miles de fieles en Cancún y Chetumal se congregan para celebrar a San Judas Tadeo, el santo patrono de las causas difíciles. Desde tempranas horas, iglesias, calles y hogares se llenan de veladoras verdes, imágenes del apóstol y oraciones que reflejan una devoción profunda y creciente en todo Quintana Roo.
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La festividad, que se realiza cada año en esta fecha, ha tomado fuerza en las últimas décadas, convirtiéndose en una de las expresiones religiosas más significativas del estado.
En Cancún, la Iglesia de San Judas Tadeo en la Región 96 es el epicentro de las celebraciones, mientras que, en Chetumal, parroquias como la Sagrada Familia y capillas comunitarias organizan misas especiales, procesiones y actividades que reúnen a creyentes de todas las edades.

¿Quién es San Judas Tadeo?
San Judas Tadeo fue uno de los doce apóstoles de Jesucristo, conocido por su fidelidad y por predicar el evangelio en regiones como Judea y Mesopotamia. Murió como mártir y es venerado por su carta en el Nuevo Testamento, donde exhorta a mantener la fe en tiempos de adversidad. Por ello, se le considera el intercesor en momentos de desesperanza, enfermedad o necesidad económica.
Su culto en México se popularizó especialmente en el siglo XX, y hoy es uno de los santos más venerados en el país. En Quintana Roo, su figura ha cobrado especial relevancia entre comunidades que encuentran en él consuelo espiritual y esperanza.
¿Cómo se celebra en Quintana Roo?
Las celebraciones incluyen:
- Misas solemnes en parroquias locales, con altares decorados con flores, veladoras verdes y estampas del santo.
- Procesiones en calles y parques, donde los devotos caminan con imágenes de San Judas, cantos y rezos.
- Altares en hogares y negocios, como muestra de agradecimiento por favores recibidos.
- Venta de artículos religiosos, como rosarios, túnicas verdes y veladoras, en mercados y puestos ambulantes.
En Cancún, la procesión desde la Región 96 hacia la iglesia dedicada al santo reúne a cientos de personas, muchas de ellas vestidas con túnicas blancas y verdes, en señal de devoción.
En Chetumal, las celebraciones se extienden hasta la noche, con convivencias vecinales y testimonios de milagros atribuidos al santo.






