La Reserva Estatal Santuario del Manatí Bahía de Chetumal celebra tres décadas de conservación. Autoridades, científicos y comunidades trabajan en nuevas estrategias para proteger uno de los ecosistemas más importantes de Quintana Roo.
Santuario del Manatí cumple 30 años y Quintana Roo fortalece su conservación
En las tranquilas aguas de la Bahía de Chetumal habita uno de los animales más emblemáticos y vulnerables de Quintana Roo: el manatí antillano.
Su presencia no solo representa la riqueza natural del estado, sino también la salud de uno de los ecosistemas más importantes del Caribe mexicano. Sin embargo, conservar su hogar es un desafío permanente.
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En el marco del 30 aniversario de la Reserva Estatal Santuario del Manatí Bahía de Chetumal, el Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas del Estado de Quintana Roo (IBANQROO) reunió a autoridades, especialistas, organizaciones civiles, instituciones académicas y representantes de ejidos para definir las acciones que marcarán el futuro de esta Área Natural Protegida.

Treinta años protegiendo un tesoro natural
La Reserva Estatal Santuario del Manatí fue creada con el objetivo de conservar uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del sur de Quintana Roo y proteger a especies emblemáticas como el manatí antillano, considerado vulnerable debido a la pérdida de hábitat, la contaminación y la actividad humana.
Durante la Primera Sesión Ordinaria 2026 del Subconsejo para el Manejo de la reserva participaron 23 representantes de los tres órdenes de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y comunidades locales, quienes coincidieron en la importancia de fortalecer las estrategias de conservación para las próximas décadas.
Uno de los principales acuerdos fue avanzar en la actualización del Programa de Manejo de la Reserva, documento que servirá como guía para atender las necesidades actuales del territorio y garantizar el equilibrio entre la conservación ambiental y el desarrollo sustentable.
El incendio “Jas” dejó importantes lecciones
Durante la reunión también se presentó el informe sobre el incendio forestal “Jas”, registrado durante mayo dentro de la reserva.
El análisis destacó la coordinación entre el Equipo Estatal de Manejo de Incidentes (EEMI) y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), cuya intervención permitió controlar el siniestro y reducir los daños al ecosistema.
Este tipo de eventos representa una amenaza para los humedales, manglares y especies que dependen de ellos, entre ellas el manatí, aves acuáticas, reptiles, peces y numerosas especies de flora.
Naturaleza e historia conviven en la Bahía de Chetumal
La reserva no solo protege biodiversidad.
También resguarda parte del patrimonio histórico y cultural de Quintana Roo.
Durante la sesión se dieron a conocer los avances del Proyecto Arqueológico que se desarrolla en Isla Tamalcab, Cayo Venado y Cayo Violín, donde especialistas trabajan en la investigación y conservación de vestigios arqueológicos en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Estos trabajos buscan preservar la riqueza biocultural del área, donde naturaleza e historia forman parte de un mismo legado.
La conservación también necesita aliados
El director general del IBANQROO, Javier Alberto Carballar Osorio, destacó que la participación de instituciones, comunidades y organizaciones será clave para construir un nuevo Programa de Manejo que responda a los retos ambientales actuales.
Por su parte, el director de Áreas Naturales Protegidas, Mejora Regulatoria y de Archivos del instituto, Miguel Mateo Sabido Itzá, resaltó la incorporación de la CANACO SERVYTUR Chetumal al subconsejo, una acción que busca impulsar estrategias donde el desarrollo económico y la conservación ambiental avancen de manera conjunta.
Proteger al manatí es proteger el futuro
Aunque el manatí es el símbolo de esta reserva, la importancia del Santuario va mucho más allá de una sola especie.
Sus manglares ayudan a proteger las costas, sus humedales almacenan carbono y regulan el agua, mientras que su biodiversidad sostiene el equilibrio ecológico de una región fundamental para Quintana Roo.
Treinta años después de su creación, el principal reto sigue siendo el mismo: garantizar que las futuras generaciones puedan seguir encontrando en la Bahía de Chetumal un refugio para el manatí y para cientos de especies que dependen de este ecosistema.
Porque conservar un Área Natural Protegida no significa únicamente cuidar un paisaje.
Significa proteger la vida, la historia y el patrimonio natural que identifica a Quintana Roo ante el mundo.
Fuente: Novedades Quintana Roo
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