Ganaderos buscan comprobar si la macroalga puede mejorar los pastizales sin contaminar el suelo ni representar riesgos para los animales; se requieren alrededor de 500 mil pesos para realizar los estudios científicos.
Sargazo en potreros: Quintana Roo estudia aprovecharlo
El mismo sargazo que este año ha cubierto playas, obligado a movilizar embarcaciones y generado miles de toneladas de residuos en Quintana Roo podría encontrar un destino completamente diferente: los potreros del estado.
El sector ganadero busca determinar científicamente si la macroalga puede utilizarse como mejorador de suelo o fertilizante para favorecer el crecimiento del pasto. Sin embargo, antes de extender su uso deberán responder una pregunta fundamental: ¿es seguro llevar el sargazo del mar hasta terrenos donde se alimenta el ganado?
Contenido
La propuesta fue dada a conocer este lunes por Quintana Roo Hoy, que reportó que se buscan aproximadamente 500 mil pesos para financiar análisis a cargo del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY). Los estudios tendrían que determinar, entre otros aspectos, la presencia de metales pesados u otras sustancias que pudieran pasar al suelo, al pasto o eventualmente representar un riesgo para los animales.

Una prueba en Playa del Carmen abrió la puerta
El interés no nació únicamente en el escritorio.
De acuerdo con la información difundida, en un terreno ganadero del norte de Quintana Roo se colocó sargazo sobre una zona donde existe poca tierra y abundante piedra.
Posteriormente se observó un crecimiento más rápido del pasto, lo que despertó el interés de los productores por investigar si la macroalga podría ayudar a mejorar terrenos destinados a la ganadería.
Pero aquí está una precisión fundamental: esa observación no demuestra científicamente que el sargazo haya provocado el crecimiento ni que pueda utilizarse de manera segura como fertilizante.
Precisamente para comprobarlo se requieren los análisis.
El sargazo sí tiene nutrientes, pero también puede cargar contaminantes
La idea tiene sustento suficiente para investigarse.
Información científica recopilada por el Banco Interamericano de Desarrollo señala que el sargazo del Caribe mexicano contiene aproximadamente 20% de carbono, entre 0.35% y 0.42% de nitrógeno y, en algunos casos, concentraciones importantes de fósforo. Estos componentes explican su potencial para convertirse en materia prima de fertilizantes y mejoradores de suelo.
El problema está en lo que también puede venir dentro del alga.
Estudios científicos han documentado presencia de arsénico y otros elementos potencialmente tóxicos en sargazo pelágico. Investigaciones sobre compost elaborado con esta macroalga incluso han encontrado transferencia de arsénico hacia plantas cultivadas, razón por la cual su utilización agrícola requiere controles y análisis previos.
Por eso no basta con comprobar que el pasto crece.
Será necesario determinar qué contiene ese sargazo, qué ocurre cuando se incorpora al suelo y si alguna sustancia puede terminar acumulándose en plantas destinadas al consumo animal.
Más de 105 mil toneladas y un problema que necesita otro destino
La propuesta aparece precisamente durante una temporada extraordinaria.
Quintana Roo ha retirado en 2026 más de 105 mil toneladas de sargazo, superando ya el volumen recolectado durante todo el año anterior, mientras la temporada todavía continúa.
El enorme volumen ha provocado que autoridades, científicos y empresas busquen dejar de tratar la macroalga exclusivamente como un residuo.
Ya existen proyectos para transformarla en biofertilizantes, bioplásticos y otros productos, mientras el Gobierno federal impulsa una estrategia para incrementar su aprovechamiento y reducir la cantidad que termina acumulándose en las playas.
Los potreros podrían convertirse ahora en otra posibilidad.
La ciencia tendrá la última palabra
Por ahora, sin embargo, no existe autorización ni evidencia suficiente para afirmar que el sargazo recolectado en las costas de Quintana Roo pueda utilizarse indiscriminadamente como fertilizante para terrenos ganaderos.
Ese será precisamente el objetivo de los estudios propuestos.
Si los análisis demuestran que puede procesarse de manera segura y que realmente beneficia los suelos, el estado podría encontrar una nueva salida para parte de las enormes cantidades de macroalga que cada temporada llegan al Caribe mexicano.
Si encuentran concentraciones incompatibles con el uso agropecuario, la propuesta tendría que modificarse o descartarse.
La posibilidad resulta atractiva: convertir parte de un problema que este año ya supera las 105 mil toneladas en un recurso para el campo quintanarroense.
Pero antes de llevarlo del mar al potrero, habrá que responder científicamente la pregunta más importante:
¿el sargazo ayuda únicamente a crecer el pasto o también puede llevar consigo sustancias que nadie quiere dentro de la cadena alimentaria?
Fuentes: Quintana Roo Hoy, Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY)
También te puede interesar: Muere Paoly Perera, primera alcaldesa de Felipe Carrillo Puerto



Sé el primero en comentar post