Quintana Roo superó por segundo año consecutivo su máximo de recolección. Playa del Carmen concentra una de cada tres toneladas, mientras el problema ya alcanza ecosistemas, turismo y millones de dólares en gastos de limpieza.
El Caribe mexicano acaba de superar una marca que hasta hace poco parecía difícil de imaginar: Quintana Roo ya retiró 133 mil 646 toneladas de sargazo durante 2026, con lo que el estado rompió por segundo año consecutivo su récord histórico de recolección.
Pero la cifra cuenta solamente una parte de la historia.
No significa que 133 mil toneladas sean todo el sargazo que llegó a la región. Es el volumen recolectado y retirado de las costas durante el año, de acuerdo con el reporte de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) difundido el 18 de septiembre.
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Y detrás de ese número hay una señal que importa para cualquiera que viva, trabaje o dependa del turismo en Quintana Roo: el sargazo dejó de ser un problema que aparece durante unos cuantos meses y se ha convertido en un reto ambiental y económico que exige capacidad permanente de respuesta.
El récord anterior ya quedó atrás
Hasta 2025, el máximo histórico de recolección rondaba las 98 mil toneladas.
En 2026, esa marca fue rebasada con más de 133 mil 646 toneladas.
La diferencia supera las 35 mil toneladas respecto al récord anterior, un incremento aproximado de 36 por ciento frente a las cerca de 98 mil toneladas de 2025.
La magnitud también puede verse en otro dato: entre abril y agosto se habían retirado 124 mil 852 toneladas, unas 29 mil más que durante el mismo periodo del año anterior.
Es decir, la mayor parte del volumen anual se concentró durante los meses más intensos de la temporada.
Playa del Carmen concentra una de cada tres toneladas
El mapa del sargazo tampoco está repartido de manera uniforme.
Playa del Carmen es el municipio que más ha resentido el recale en 2026, con 44 mil 547.64 toneladas, equivalentes al 33.3 por ciento de todo lo recolectado en el estado.
Le siguen:
- Cancún: 32 mil 179.09 toneladas.
- Puerto Morelos: 18 mil 346.52.
- Tulum: 17 mil 990.27.
- Othón P. Blanco: 15 mil 014.02.
- Isla Mujeres: 4 mil 099.30.
- Cozumel: 1 mil 465.60.
- Lázaro Cárdenas: 40.75 toneladas.
Del total estatal, 75 mil 148.95 toneladas fueron retiradas por la SEMA y los municipios, mientras que 57 mil 497.24 toneladas correspondieron a trabajos de la Secretaría de Marina.
Y el problema no termina cuando se limpia la playa
Aquí está uno de los puntos que más importa a la comunidad.
El sargazo no es simplemente basura que llega a la arena.
En el mar abierto cumple funciones ecológicas y sirve como refugio y alimento para diversas especies. El problema aparece cuando grandes cantidades llegan y se acumulan en la costa, donde comienzan a descomponerse.
El sistema SATsum de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) advierte que esa descomposición puede reducir la luz y el oxígeno en el agua, afectar especies marinas y favorecer procesos de acidificación que perjudican corales y pastos marinos. También puede dificultar que las tortugas marinas lleguen a las playas para desovar.

En julio, una acumulación y descomposición de sargazo en Punta Caracol, Puerto Morelos, fue relacionada por una investigadora del Instituto de Limnología y Ciencias del Mar de la UNAM con una disminución del oxígeno en el agua y una mortandad masiva de peces.
Eso ayuda a entender por qué el problema no puede medirse únicamente por cuántas toneladas se logran retirar.
El mar también está cargado de sargazo
El monitoreo satelital de CONABIO muestra que la biomasa que permanece flotando en el mar puede ser muchísimo mayor que la que termina siendo recolectada en las playas.
El 17 de junio de 2026, el sistema registró para el Caribe una biomasa diaria de aproximadamente 3.53 millones de toneladas de sargazo húmedo.
Y el 2 de julio el registro diario llegó a aproximadamente 6.3 millones de toneladas en el Caribe.
Esto no significa que millones de toneladas hayan llegado a Quintana Roo. Son mediciones de biomasa flotante en una región mucho mayor y no deben sumarse con las toneladas recolectadas en tierra.
La diferencia es importante: una cosa es cuánto sargazo flota en el mar y otra cuánto termina siendo retirado de las playas.
2026 fue un año fuera de lo normal
En julio, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó que en el Caribe mexicano se habían registrado niveles de sargazo de hasta 90 mil 538 toneladas en un día, frente a condiciones bajas de alrededor de 40 mil toneladas.
La dependencia señaló entonces que la presencia registrada en 2026 llegó a ser 27 veces superior al promedio histórico, y estimó que aproximadamente 10 por ciento de ese volumen podía recalar en las costas de Quintana Roo.
La propia Semarnat describió el fenómeno como un problema que pasó de ser temporal a presentar una presencia mucho más prolongada.
Pero ahora existe un dato que cambia la fotografía: el volumen efectivamente recolectado en Quintana Roo ya superó ampliamente el récord anterior.
¿Cuánto dinero está costando?
El impacto no termina en el medio ambiente.
El sector hotelero de Quintana Roo ha estimado en alrededor de 150 millones de dólares anuales el gasto que representa retirar sargazo de las playas. La cifra fue reiterada en septiembre por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur).
En abril, la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya también reportó una inversión de más de 150 millones de dólares anuales para retirar el alga y planteó desarrollar una industria capaz de aprovecharla en lugar de tratarla únicamente como residuo.
El impacto económico también puede sentirse en reservaciones y actividades turísticas.
En septiembre, Concanaco reportó que la llegada masiva de sargazo había afectado al menos 10 mil reservaciones de bodas, además de advertir sobre el gasto que representa la limpieza para el sector hotelero.
Eso no significa que el sargazo sea el único responsable de las variaciones en el turismo de Quintana Roo. La ocupación depende de muchos factores.
Pero sí confirma que para las empresas turísticas el sargazo ya representa un costo operativo real.
El Gobierno ya está aumentando la respuesta
Ante la magnitud de la temporada, el Gobierno de México anunció en julio una inversión de 2 mil millones de pesos para reforzar la estrategia de atención al sargazo.
La primera etapa contempla 768.7 millones de pesos para aumentar la capacidad de recolección de mil 227 a mil 870 toneladas diarias.
La estrategia incluye nuevos sargaceros, remolcadores y barreras de contención, con prioridad en Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Tulum y Mahahual. Una segunda etapa busca elevar la capacidad hasta 4 mil toneladas diarias.
El Gobierno de Quintana Roo informó además que ha destinado alrededor de 770 millones de pesos a la atención del fenómeno y que mantiene un sistema de monitoreo satelital sobre 140 playas.
Pero hay una nueva apuesta: dejar de verlo solamente como basura
Una de las novedades de 2026 es que las autoridades están intentando convertir parte del problema en una cadena productiva.
Semarnat anunció en julio que Puerto Morelos será sede del primer Polo de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar enfocado en el sargazo.
La propuesta contempla aprovechar la macroalga para producir biofertilizantes, materiales para construcción, bioenergía y otros productos.
Semarnat reportó que existen alrededor de 190 procesos tecnológicos con potencial para aprovechar el sargazo y que 11 ya cuentan con condiciones para escalarse industrialmente. También informó que 39 empresas ya desarrollan productos derivados de la macroalga.
El polo de Puerto Morelos tendrá una superficie de 39.90 hectáreas y estará ubicado en el corredor Cancún-Riviera Maya.
La idea es sencilla, aunque el reto es enorme: si el sargazo va a seguir llegando, Quintana Roo necesita aprender a retirarlo sin dañar las playas y, cuando sea posible, convertirlo en materia prima.
La playa no está igual en todo Quintana Roo
Hay otro dato que conviene conocer antes de compartir fotografías de playas cubiertas de sargazo como si representaran a todo el estado.
El Gobierno federal ha advertido que no todas las playas tienen sargazo todos los días y que las condiciones cambian de una zona a otra.
El sistema SATsum de CONABIO, por ejemplo, registró para su análisis del 23 de septiembre distintos niveles de alerta en las costas: mientras Cancún aparecía con nivel muy bajo, Playa del Carmen figuraba con nivel alto, Tulum con nivel moderado y algunas zonas de Cozumel y Mahahual con niveles extremos.
Ese pronóstico es probabilístico y no debe interpretarse como una certeza sobre el volumen que llegará a cada playa.
Y hay otra pregunta: ¿qué pasará después de 2026?
El récord de este año no significa que automáticamente 2027 vaya a ser peor.
Los científicos todavía estudian por qué las concentraciones varían tanto de un año a otro y cómo influyen factores como temperatura, nutrientes, corrientes oceánicas y circulación atmosférica.
Lo que sí está documentado es que 2026 rompió el récord de recolección de Quintana Roo por segundo año consecutivo y que la cantidad de sargazo que debe ser retirada, contenida y manejada ya tiene consecuencias ambientales y económicas medibles.
Por eso, la discusión para el Caribe mexicano ya no puede limitarse a una pregunta:
“¿Cuánto sargazo llegó hoy a la playa?”
La pregunta de fondo es otra:
¿Cuánto le cuesta a Quintana Roo seguir enfrentando cada temporada el mismo problema y cuánto puede recuperar si aprende a prevenirlo, manejarlo y aprovecharlo mejor?
El récord de 133 mil 646 toneladas deja una respuesta clara sobre la magnitud del desafío.
Y también una advertencia: retirarlo de la playa es apenas una parte de la solución.
Fuente: SEMA/La Jornada / El Economista



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