CANCÚN, Q. ROO. — En una entidad marcada por intensas jornadas laborales dentro del sector servicios y turístico, apenas dos de cada 10 trabajadores en Quintana Roo realizan actividad física de manera regular. La cifra deja a un 80% de la fuerza laboral en un estado de sedentarismo prolongado, condición que eleva exponencialmente los riesgos de sobrepeso, trastornos metabólicos y altos niveles de estrés ocupacional.
Ante el impacto de esta problemática en la salud pública y la productividad local, el Instituto del Deporte de los Trabajadores (INDET) anunció el reforzamiento de sus programas de activación en los centros de trabajo.

Riesgos de salud y la respuesta institucional
El déficit de actividad física en la entidad no solo impacta la calidad de vida de los empleados, sino que genera una sobrecarga en los sistemas de salud pública debido al incremento de padecimientos crónico-degenerativos.
- Fuerza laboral en riesgo: La falta de espacios, los amplios turnos de trabajo y la fatiga acumulada se posicionan como los principales factores que impiden a ocho de cada 10 empleados integrar el ejercicio a su rutina diaria.
- Estrategia del INDET: La dependencia busca implementar alianzas con sindicatos y empresas locales para instituir pausas activas, torneos deportivos interempresariales y campañas de concientización directamente en las áreas de trabajo.

Impacto en la productividad local
Especialistas en salud ocupacional señalan que el sedentarismo constante no solo deriva en afecciones físicas, sino que incrementa las tasas de ausentismo laboral e insatisfacción personal. La intervención del INDET apunta a revertir este indicador en uno de los estados con mayor carga operativa del sureste mexicano.
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