Productores de comunidades rurales enfrentan afectaciones en sus cultivos de maíz criollo y piden que las superficies dañadas sean evaluadas para acceder a posibles apoyos.
La falta de lluvias está poniendo en riesgo una parte de la cosecha de maíz criollo en comunidades rurales de Felipe Carrillo Puerto, donde productores reportan pérdidas en sus milpas y esperan que las autoridades determinen el nivel de afectación provocado por la sequía.
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La situación mantiene en incertidumbre a alrededor de 8 mil productores, de acuerdo con información difundida por Caribe Peninsular. Los campesinos han solicitado que las superficies afectadas sean consideradas como siniestradas para este ciclo agrícola y que, en su caso, puedan acceder a algún esquema de apoyo.
Foto: magnific.com/es/
Pero hay un punto importante: la superficie todavía no ha sido declarada oficialmente como siniestrada. La Secretaría de Agricultura en Quintana Roo informó que continúa el proceso para determinar cuántos productores y cuántas hectáreas resultaron afectados.
La afectación se concentra principalmente en el maíz criollo cultivado mediante el sistema tradicional de espeque, de acuerdo con Enrique Morales Pardo, delegado de la Secretaría de Agricultura en Quintana Roo.
El funcionario reconoció la preocupación de los productores y explicó que se mantienen conversaciones con autoridades estatales para integrar los reportes de afectaciones y determinar qué acciones podrían implementarse.
Mientras tanto, campesinos de comunidades rurales ya hablan de pérdidas y de una cosecha que difícilmente alcanzará lo esperado.
Uno de ellos es Miguel Ángel Cante, habitante de Nuevo Israel, quien relató que invirtió más de 20 mil pesos en dos hectáreas de milpa durante este temporal.
A pesar de las condiciones adversas, explicó que para las familias campesinas incluso una cosecha pequeña puede representar un beneficio importante porque el maíz forma parte de su alimentación cotidiana.
“Quizás el año que viene logramos un poco, rescatamos un poco de maíz, un poco de calabaza, de pepita o de los condimentos que vaya a trabajar uno, pues siempre es ganancia, eso es lo que consume uno”, relató el productor.
No solo está en juego la venta del maíz
Para las familias que mantienen la producción de la milpa, perder parte de la cosecha no significa únicamente dejar de obtener ingresos.
El propio testimonio de los productores refleja que los cultivos también están relacionados con el autoconsumo familiar.
Por eso, la preocupación se extiende al siguiente ciclo agrícola y a la posibilidad de contar con recursos para volver a sembrar.
Miguel Ángel Cante también planteó la necesidad de que los productores se organicen y presenten peticiones ante los distintos niveles de gobierno para que sus afectaciones sean tomadas en cuenta.
¿Habrá apoyo para los campesinos?
Por ahora, no existe una declaratoria de superficie siniestrada para este caso, debido a que las autoridades continúan evaluando las afectaciones.
Enrique Morales Pardo explicó que se realiza un censo para precisar el número de productores y hectáreas dañadas, información que deberá estar disponible durante octubre.
El delegado también señaló que los productores de Quintana Roo cuentan con el programa Producción para el Bienestar, mediante el cual alrededor de 22 mil productores de maíz en el estado reciben un apoyo anual de 7 mil 300 pesos.
De acuerdo con la información reportada, esos recursos se entregan entre enero y marzo y están dirigidos a respaldar los ciclos agrícolas primavera-verano y otoño-invierno.
Sin embargo, los productores afectados por la sequía buscan que se valore específicamente la pérdida de sus cultivos y se determine si puede existir algún mecanismo adicional de respaldo.
Quintana Roo enfrenta una particular dificultad
La falta de agua representa un reto adicional para el campo quintanarroense.
El delegado de Agricultura señaló que el estado no cuenta con grandes presas ni ríos que permitan disponer de reservas superficiales de agua durante periodos prolongados de sequía.
“En Quintana Roo no tenemos ni presas, ríos; solamente pozos y estamos trabajando sobre eso”, explicó.
La situación coloca a las comunidades agrícolas ante una pregunta que todavía no tiene respuesta: ¿cuánto de la cosecha podrá rescatarse y qué ocurrirá con quienes no logren producir lo esperado?
La lluvia llegó, pero la incertidumbre permanece
El escenario requiere una precisión importante.
El 2 de octubre de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional pronosticó lluvias fuertes con puntuales muy fuertes de entre 50 y 75 milímetros para Quintana Roo.
Sin embargo, la presencia de lluvias no permite afirmar automáticamente que los cultivos afectados puedan recuperarse. La magnitud de los daños debe determinarse mediante la evaluación que realizan las autoridades.
Por eso, el dato que permanece sobre la mesa no es todavía una cifra definitiva de hectáreas perdidas, sino la existencia de productores que reportan afectaciones y esperan una valoración oficial.
La pregunta que queda para el campo maya
La sequía está obligando a los campesinos de Felipe Carrillo Puerto a mirar más allá de esta cosecha.
Para quienes dependen de la milpa, recuperar una parte del maíz puede significar alimento para sus familias y la posibilidad de continuar sembrando.
Ahora el siguiente paso está en manos de las autoridades: terminar el censo, determinar la magnitud real de las pérdidas y definir si habrá mecanismos adicionales de apoyo para los productores afectados.
Mientras eso ocurre, la pregunta que queda en las comunidades es sencilla, pero de enorme importancia:
¿Qué pasará con las familias campesinas si la milpa no logra recuperarse?
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