Sheinbaum exige revisión exhaustiva de polémico muelle en Cozumel
El proyecto del cuarto muelle de cruceros en Cozumel acaba de recibir un alto definitivo de la máxima autoridad del país. Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que no habrá luz verde para la construcción sin antes resolver tres puntos clave: el impacto ambiental, el beneficio real para la economía local y, sobre todo, el consentimiento de la comunidad.
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Un Alto en el Camino con Razones de Peso
“Lo platiqué con la gobernadora Mara Lezama y coincidimos: hay que revisarlo por los impactos ambientales”, reveló Sheinbaum durante La Mañanera del Pueblo. La mandataria no solo cuestionó los riesgos para los arrecifes –el principal atractivo turístico de la isla–, sino también el modelo actual de turismo de cruceros, donde muchos visitantes “solo bajan unas horas, gastan poco y se van”, sin dejar una derrama económica significativa.
Este llamado a la prudencia llega en un momento crítico: justo cuando buzos y activistas protestaban frente a las costas de Cozumel, sumergiéndose cerca del arrecife Villa Blanca con pancartas que decían:
“No al cuarto muelle”. Las imágenes, virales en redes sociales, muestran el temor de que la construcción dañe irreparablemente los corales, que ya enfrentan estrés por el cambio climático y la contaminación.
¿Turismo Masivo vs. Sustentabilidad?
Sheinbaum dejó en claro que el gobierno no está en contra del turismo de cruceros –una industria que mueve miles de millones de dólares anuales–, pero exige un cambio de reglas:
- Que las navieras compren más productos mexicanos (como parte de los acuerdos fiscales recientes).
- Explorar ubicaciones alternativas para el muelle, donde el daño ambiental sea mínimo.
- Consultar a la comunidad, desde pescadores hasta hoteleros, antes de tomar una decisión.
“Si se decide hacerlo en otro lugar, se verá cómo, pero siempre contando con la gente“, insistió.

Lo que Viene: Un Proyecto en Espera
Mientras tanto, el futuro del cuarto muelle –que prometía recibir cruceros de última generación– queda en pausa. Las opciones sobre la mesa ahora son:
- Rediseñarlo en una zona menos sensible, lejos de los arrecifes.
- Mejorar los muelles existentes en lugar de construir uno nuevo.
- Descartarlo por completo si no hay garantías ambientales.
¿Qué sigue?
La SEMARNAT reevaluará los estudios de impacto ambiental, marcando el inicio de una nueva etapa en la toma de decisiones sobre megaproyectos. Se abrirán foros ciudadanos para escuchar tanto a las comunidades locales como a expertos, en un esfuerzo por construir consensos informados. El gobierno federal, por su parte, buscará un delicado equilibrio entre el crecimiento económico y la protección ecológica, un reto que ya enfrentó con el Tren Maya.
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