La presidenta Claudia Sheinbaum defendió este jueves la apertura del gobierno federal al uso de nuevas tecnologías de extracción de gas no convencional —conocidas popularmente como ‘fracking’—, al tiempo que aclaró que su rechazo al método tradicional se mantiene inalterable. La mandataria subrayó que estas técnicas de “bajo impacto ambiental” son clave para fortalecer la soberanía energética y reducir la dependencia del gas importado de Estados Unidos.
“Las nuevas tecnologías, las nuevas técnicas, yo dije ‘el fracking tradicional así como inició, ese no’, porque sí tiene impactos ambientales. Pero hay nuevas técnicas, nuevas tecnologías que nos abren la posibilidad de que el agua sea reciclada, de que no se usen estos químicos tan potentes que son difíciles de reciclar”, explicó la mandataria en su conferencia matutina.
Sheinbaum subrayó que “toda” su vida habló en contra del ‘fracking’ tradicional, pero justificó el cambio de postura con respecto al sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) en el avance tecnológico: “De las primeras tecnologías que se usaron a las actuales hay una diferencia muy grande”.
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Energía y soberanía nacional
El anuncio, realizado formalmente el miércoles en Palacio Nacional, respondió a una alarmante dependencia energética: México importa actualmente el 75 por ciento del gas natural que consume —el equivalente a 6 mil 800 millones de pies cúbicos diarios—, la mayor parte de Texas, donde se extrae precisamente mediante fracturación hidráulica.

La secretaria de Energía, Luz Elena González, advirtió que esta dependencia implica “riesgos de precio, suministro y vulnerabilidad ante fenómenos climáticos o conflictos internacionales”. El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, detalló que México posee un potencial de 141 billones de pies cúbicos en recursos no convencionales, principalmente en el norte del país y en torno al Golfo de México.
Comité científico y tecnología alternativa
Para determinar la viabilidad de estas nuevas técnicas, el gobierno federal creará un comité científico integrado por especialistas nacionales e internacionales en manejo de agua, geología y medio ambiente. Sheinbaum precisó que el grupo de científicos será presentado la próxima semana y que tendrá dos meses para entregar sus recomendaciones.
La presidenta destacó que algunas empresas mexicanas ya utilizan sustancias biodegradables y reciclan el agua salada de mar, lo que permitiría extraer gas sin recurrir a los químicos tóxicos asociados al fracking tradicional. “Si vamos a hacer explotación de gas no convencional, tiene que ser de una manera sustentable. Que los impactos ambientales se disminuyan al máximo”, puntualizó.
Reacciones de ambientalistas
El anuncio generó una inmediata reacción de la Alianza Mexicana contra el Fracking, un colectivo de más de 40 organizaciones que desde 2013 ha impulsado la prohibición de esta técnica. El grupo criticó el “giro copernicano” de la presidenta y calificó de “ilusión” que exista una tecnología que haga sostenible la fractura hidráulica.
“Esa tecnología sigue sin existir. Hasta hoy, la ciencia ha demostrado de múltiples formas que esta tecnología siempre conlleva graves impactos ambientales”, señaló la Alianza en un comunicado, recordando que la prohibición del fracking fue parte de la agenda electoral tanto de López Obrador como de la propia Sheinbaum.
Organizaciones ambientalistas como Greenpeace México han documentado históricamente los riesgos de esta técnica: contaminación de acuíferos, uso intensivo de agua y emisión de gases de efecto invernadero.
Los números del debate
Indicador Cifra
Gas natural que México importa de EE.UU. 75% del consumo nacional
Importación diaria de gas 6,800 millones de pies cúbicos
Producción nacional actual de Pemex 2,300 millones de pies cúbicos diarios
Recursos no convencionales estimados 141 billones de pies cúbicos
Meta de producción con nuevas técnicas para 2035 3,196 Mmpcd adicionales
Próximos pasos
De acuerdo con el plan presentado por Pemex, la extracción de gas mediante estas nuevas técnicas comenzaría en 2027, con una meta de producción de 3,196 millones de pies cúbicos diarios adicionales para 2035.
El comité científico tendrá la tarea de identificar las zonas aptas para la explotación, definir la tecnología requerida y establecer los mecanismos que permitan reducir al máximo el impacto ambiental, en un debate que apenas comienza y que enfrenta a la necesidad de soberanía energética con las demandas de protección ambiental.
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