A casi una semana para la toma de posesión de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil, ha incrementado la tensión en las calles en medio de un clima de violencia postelectoral, alentado por grupos que apoyan al saliente mandatario Jair Bolsonaro que amenazan con impedir que se lleve a cabo la ceremonia de traspaso de mando el próximo 1 de enero.
El hecho más reciente que causó alarma en los cuerpos de seguridad ocurrió el pasado sábado, en Brasilia, cuando la Policía desactivó un artefacto explosivo ubicado dentro de un camión de combustible en la vía al Aeropuerto Internacional Presidente Juscelino Kubitschek, de esa ciudad.
Frente a la posibilidad de que se desencadenen hechos de violencia por parte que los bolsonaristas que desconocen el triunfo de Lula da Silva, el nuevo ministro de Justicia, Flávio Dino, anunció un fuerte despliegue policial y dijo que el acto de investidura transcurrirá en paz.
El atentado frustrado
El 24 de diciembre, Policía Militar do Distrito Federal, desactivó un artefacto explosivo dentro de un camión en las adyacencias de la terminal aérea y, un día después, la Policía Civil detuvo a George Washington de Oliveira Sousa, quien admitió su responsabilidad en el hecho.
Actualmente, el incidente lo investiga por la 10ª Delegación de Policía Civil.
El objetivo del detenido, según Gazeta do Povo, era “llamar la atención para el movimiento a favor del presidente Bolsonaro” y causar un “tumulto” en Brasilia.
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