Más de 150 personas aún no habrían recibido la totalidad de sus ingresos, según testimonios recabados por La Crónica de Hoy; los afectados también reportaron jornadas extensas, gastos sin reembolso y falta de contratos escritos.

Trabajadores del Estadio CDMX denuncian pagos pendientes tras el Mundial 2026
Mientras el Mundial 2026 dejó estadios llenos, celebraciones y una importante actividad económica, un grupo de trabajadores denuncia que la experiencia terminó con pagos incompletos, deudas y dificultades para cubrir los gastos de sus hogares.
Más de 150 personas contratadas para trabajar en restaurantes, cocinas y zonas de hospitalidad de la denominada “Última Milla” del Estadio Ciudad de México aún no habrían recibido la totalidad del dinero correspondiente a sus jornadas, de acuerdo con una investigación publicada por La Crónica de Hoy.
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Los señalamientos provienen de cocineros, meseros, lavalozas, supervisores, personal de limpieza y trabajadores de logística entrevistados por ese medio. Hasta el momento no se conoce una resolución de la autoridad laboral que determine responsabilidades ni un posicionamiento público que confirme el número total de afectados o la cantidad global pendiente.
Trabajadores señalan pagos incompletos
La investigación documenta adeudos diferentes entre las personas entrevistadas. Algunos señalaron que todavía esperaban cantidades superiores a 15 mil pesos, mientras otros calcularon pagos pendientes de aproximadamente 24 mil pesos o de 6 mil 700 pesos, equivalentes a varias jornadas laboradas.
Los trabajadores afirmaron que los depósitos serían realizados los días 5 y 20 de cada mes; sin embargo, algunos aseguraron no haber recibido el primer pago y otros señalaron que únicamente obtuvieron una parte del ingreso acordado.
La Crónica indicó que los afectados fueron contratados mediante Premier Staff, compañía que, según los testimonios recopilados, habría sido subcontratada por la firma francesa Potel et Chabot para operar servicios de hospitalidad durante el torneo. Esta relación procede de las declaraciones de los empleados y deberá ser aclarada por las empresas involucradas.
Algunos aseguran que nunca firmaron contrato
Los entrevistados describieron un proceso de reclutamiento realizado mediante formularios, videollamadas y mensajes digitales.
Varios señalaron que no recibieron ni firmaron un contrato físico o electrónico, aunque obtuvieron acreditaciones para ingresar a las instalaciones y recibieron instrucciones, horarios y cambios de turno mediante una plataforma digital.
La ausencia de un documento firmado no elimina automáticamente los derechos derivados del trabajo realizado. El artículo 26 de la Ley Federal del Trabajo establece que la falta del escrito no priva a la persona trabajadora de los derechos correspondientes por los servicios prestados.
No obstante, corresponderá a las autoridades revisar cada caso, la relación laboral, los registros de asistencia y las obligaciones de las compañías que participaron en la contratación.
Jornadas extensas y cambios de funciones
Los testimonios también describen jornadas que en algunos casos habrían alcanzado hasta 14 horas, además de cambios constantes en las funciones asignadas.
Personas contratadas para desempeñarse como cocineros, supervisores o personal de acceso dijeron que terminaron realizando labores de limpieza, montaje, descarga de mercancía, traslado de garrafones y apoyo en diferentes áreas.
Los afectados señalaron que algunos turnos se extendían varias horas después de concluir los partidos y que, en determinadas ocasiones, permanecieron esperando instrucciones sin conocer con precisión cuánto tiempo sería reconocido como jornada laborada.
La PROFEDET explica que las primeras nueve horas extraordinarias acumuladas durante una semana deben pagarse al doble, mientras las que excedan ese límite deben cubrirse al triple. La aplicación de esta disposición dependerá de los horarios y pruebas que presente cada trabajador.
Gastaron miles de pesos para poder trabajar
Otro de los puntos documentados por La Crónica es que algunos empleados utilizaron recursos propios para adquirir uniformes, calzado y equipo solicitado para ingresar a las áreas de trabajo.
Un cocinero calculó un gasto aproximado de 4 mil 500 pesos en filipinas, pantalones y zapatos; otro trabajador estimó haber desembolsado 2 mil 500 pesos en ropa y botas.
También se reportaron gastos extraordinarios de transporte debido a los cierres viales y a que algunas jornadas terminaban durante la madrugada. Uno de los entrevistados afirmó haber pagado 745 pesos por un viaje de taxi.
Los trabajadores sostienen que estos gastos no fueron reembolsados y que, ante los pagos pendientes, algunos tuvieron que solicitar préstamos para cubrir renta, medicamentos y necesidades familiares.
Empresa habría informado que revisaba las jornadas
Para mantener el equilibrio informativo, la investigación original también menciona un mensaje atribuido a la empresa contratante, en el que se indicaba que se encontraba en marcha una revisión de las jornadas reclamadas por los trabajadores.
Según ese mensaje, algunas solicitudes correspondían a días que no aparecían registrados como laborados, por lo que se realizaría una auditoría antes de liberar los pagos.
Los empleados, por su parte, aseguran que algunos turnos dejaron de aparecer en la aplicación utilizada para administrar la operación. Hasta ahora no existe información pública suficiente para establecer si se trató de una falla técnica, una modificación administrativa o una discrepancia en los registros.
Buscan asesoría para reclamar sus ingresos
Algunos de los afectados comenzaron a organizarse para revisar las vías legales disponibles y solicitar el pago de las cantidades que consideran pendientes.
La Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo ofrece orientación y representación jurídica gratuita a quienes enfrenten conflictos relacionados con salarios, jornadas extraordinarias o prestaciones. Además, señala que el salario es la retribución que debe recibir una persona por el trabajo realizado y no puede ser retenido fuera de los supuestos permitidos por la ley.
La denuncia muestra un contraste entre la celebración deportiva y las condiciones que, según los trabajadores, enfrentó parte del personal temporal encargado de atender a visitantes y operar servicios alrededor del estadio.
El caso aún requiere conocer la postura formal de las compañías involucradas, el número oficial de personas afectadas y si alguna autoridad laboral abrirá una investigación.
Fuente: La Crónica/



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