Quintana Roo se ubica entre las economías que mejoran mayor riqueza a nivel nacional. Sin embargo, también prevalece gran cantidad de habitantes en condiciones de pobreza.
Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), de un millón 501 mil 564 habitantes de la entidad, el 35.9 por ciento, que equivale a 539 mil 61, están en pobreza.
Lo preocupante es que los más afectados son los niños.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de aproximadamente 379 mil 500 menores de entre cinco y 17 años, por lo menos 37 mil 800 tienen que trabajar.
De tal sector, el 72 por ciento no percibe remuneración digna, si es que le toca. Por si no bastara, el 66.9 por ciento no recibe apoyo de ningún programa asistencial.
En consecuencia, el 60 por ciento abandonará la escuela durante la secundaria.
Asimismo, por mala alimentación, el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas es elevado.
Porque los menores no consumen alimentos sanos o balanceados, sino lo que esté a su alcance.
De acuerdo al Consejo Nacional de Población (Conapo), del 2010 a la fecha el índice de mortandad ha disminuido de 27 a 13, pero no deja de preocupar.
El diputado Fernando Zelaya Espinosa aseguró que esto se debe a que durante las últimas dos administraciones estatales, nunca hubo inversión para beneficio de sectores vulnerables.
Por eso desde el inicio de la presente administración estatal y XV Legislatura se trabaja en la elaboración de políticas públicas de acorde a las condiciones de la entidad.
“La propia infraestructura educativa y alimentaria a quien más le pega evidentemente es a los menores es allí donde estarán puestas la iniciativas”, señaló.
Y es que lo anterior ya afecta a menores de sectores de mediano poder adquisitivo, comúnmente conocidos como de “clase media”. Herlindo Vázquez




