TULUM, Q. ROO. — Un estudio elaborado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló la presencia de metales pesados y contaminantes —como plomo, aluminio, cromo y amonio— en concentraciones hasta cinco veces superiores a los límites permitidos por las normas ambientales dentro de la red de cenotes del estado de Yucatán. La difusión de estos hallazgos encendió las alarmas en el municipio de Tulum, donde organizaciones ambientalistas y ciudadanos señalaron la vulnerabilidad del acuífero local frente a la falta de infraestructura básica de saneamiento y el acelerado crecimiento urbano.

De acuerdo con datos de cobertura de servicios públicos, únicamente el 45% del área urbana de Tulum cuenta con red de drenaje sanitario conectada, dejando a la zona costera y a diversos asentamientos sin infraestructura para el tratamiento de aguas residuales.
Diagnóstico de infraestructura, descargas y riesgos ambientales
La problemática hídrica en la región centro-sur de Quintana Roo se concentra en los siguientes factores de riesgo:
- Contaminación de mantos freáticos: El análisis académico atribuyó la presencia de amonio y metales a las descargas directas de aguas negras no tratadas y al filtrado de residuos a través del suelo kárstico de la península.
- Déficit de drenaje en Tulum: Menos de la mitad de la mancha urbana dispone de saneamiento formal. En la franja costera y colonias irregulares, el uso de fosas sépticas improvisadas sobre grietas del terreno facilita la filtración inmediata de desechos a las redes subterráneas y cenotes.
- Exigencia de infraestructura: Colectivos locales demandaron a los tres órdenes de gobierno priorizar la inversión en plantas de tratamiento, la conexión obligatoria a la red sanitaria y la regulación de descargas residuales para evitar el colapso del sistema hídrico y garantizar el consumo de agua segura en la región.
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