No hubo patrullajes de rutina, sino juegos y risas. En un evento que rompió la rigidez del cuartel, los hijos de los oficiales se convirtieron en los mandos por un día. Estefanía Mercado y hasta la leyenda de la NBA, Eduardo Nájera, se unieron para honrar el sacrificio de quienes cuidan la ciudad. ¿Cómo se vive el orgullo desde los ojos de un niño?

El patio de la Secretaría de Seguridad Ciudadana se transformó en el set de una película de alegría. En vísperas del Día del Niño, la presidenta municipal Estefanía Mercado encabezó una celebración que tocó las fibras más sensibles de la corporación. La intriga de la jornada no era un reporte policial, sino descubrir quién ganaría la siguiente rifa o qué pequeño se subiría primero a la patrulla en exhibición. Fue un boom de emociones donde el uniforme se mezcló con el confeti y los shows animados.
Acompañada por el secretario Carlos Montesinos y el presidente del DIF, Eduardo Asencio, la alcaldesa dejó claro que el drama de la seguridad no se carga solo; se sostiene gracias a la familia. “Detrás de cada uniforme hay historias de sacrificio”, señaló Estefanía, reconociendo que los hijos de los elementos son quienes pagan el precio de las ausencias para que el resto de la ciudad duerma tranquila.

El guion de la cercanía: Patrullas, payasos y canastas
La narrativa del festival fue la de la integración. Los pequeños no solo vieron las unidades como herramientas de trabajo, sino como símbolos de orgullo. La presencia del exjugador de la NBA, Eduardo Nájera, añadió un clímax de emoción, motivando a los niños a soñar en grande mientras participaba en la rifa de regalos junto a los mandos y funcionarios del Ayuntamiento.
Los momentos estelares de la celebración:
- Convivencia de altura: Ver a los hijos de los policías conviviendo con sus padres en servicio, acercándose a la labor que realizan día con día, reforzó el sentido de pertenencia y orgullo.
- El equipo de la seguridad: Figuras como el secretario general Luis Herrera Quiam y el tesorero Javier Regalado se unieron a las regidoras para asegurar que ningún niño se fuera con las manos vacías.
- Dignificar el servicio: El evento no fue solo un festejo, sino una acción para dignificar la labor policial desde su base más sólida: la familia.

¿El inicio de una nueva era para la corporación?
La intriga que queda tras este evento es cómo este fortalecimiento emocional impactará en el desempeño de la policía en las calles. Un elemento motivado por el bienestar de sus hijos es un oficial más comprometido con su comunidad. El Gobierno de Playa del Carmen ha enviado un mensaje contundente: para cuidar a la ciudad, primero hay que cuidar a quienes nos cuidan.

El “final de película” de este 29 de abril fue una lluvia de sonrisas y el compromiso renovado de una institución que hoy, más que nunca, se siente familia. En la Playa del Carmen de Estefanía Mercado, la seguridad también se construye con amor y reconocimiento.
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