Con 167 casos confirmados de dengue en 2026, el trabajo de control larvario, vigilancia, eliminación de criaderos y nebulización cobra especial importancia durante la temporada de lluvias.
Vectores en Quintana Roo refuerzan combate contra el dengue
CHETUMAL, Quintana Roo.— Antes de que una colonia sea nebulizada o de que una persona llegue al hospital con síntomas de dengue, existe una batalla mucho menos visible: localizar dónde se reproduce el mosquito, eliminar criaderos y detectar las zonas donde existe mayor riesgo de transmisión.
Ese trabajo recae diariamente en el personal de Vectores de Quintana Roo, cuyas brigadas recorren viviendas, escuelas, comunidades y espacios públicos para prevenir enfermedades transmitidas por mosquitos como dengue, zika y chikungunya.
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Su labor fue reconocida por la gobernadora Mara Lezama Espinosa en el marco del Día de las y los Trabajadores de Vectores, de acuerdo con información difundida por el Gobierno de Quintana Roo este 17 de agosto.
El reconocimiento ocurre además en un momento relevante: Quintana Roo acumula 167 casos confirmados de dengue durante 2026, hasta la semana epidemiológica 29, prácticamente el doble de los 83 registrados en el mismo periodo de 2025.

El trabajo comienza antes de la fumigación
Cuando se habla de combatir al dengue, una de las imágenes más conocidas es la de vehículos recorriendo las calles mientras liberan una nube de insecticida.
Sin embargo, el trabajo de Vectores va mucho más allá.
Las brigadas realizan labores de vigilancia entomológica, control larvario, identificación y eliminación de criaderos, además de acciones de nebulización en las zonas donde se requiere reducir la presencia del mosquito adulto.
Parte importante de la prevención ocurre directamente en los hogares, donde recipientes aparentemente inofensivos pueden convertirse en sitios de reproducción.
Cubetas, llantas, macetas, bebederos, botellas, depósitos y otros objetos capaces de retener agua pueden favorecer el desarrollo del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor del dengue.
Por eso, eliminar criaderos es tan importante como combatir al mosquito adulto.
63 casos han presentado signos de alarma o gravedad
Las cifras epidemiológicas permiten dimensionar por qué este trabajo preventivo resulta importante.
De los 167 casos confirmados de dengue en Quintana Roo durante 2026, 104 han sido clasificados como dengue no grave.
Otros 56 presentaron signos de alarma y siete fueron clasificados como dengue grave.
En conjunto, son 63 pacientes dentro de las categorías con signos de alarma o gravedad.
El mismo corte epidemiológico registra una defunción confirmada por dengue en Quintana Roo durante 2026.
Estas cifras corresponden a casos confirmados por el sistema de vigilancia epidemiológica y no significan que todas las infecciones hayan ocurrido durante las últimas semanas.
Othón P. Blanco concentra uno de cada tres casos
El sur del estado requiere especial seguimiento.
Othón P. Blanco concentra 58 de los 167 casos confirmados, aproximadamente 35% del total estatal.
De ellos, 37 corresponden a dengue no grave y 21 a casos con signos de alarma o graves.

Las acciones de prevención, sin embargo, no se limitan a Chetumal ni al sur de Quintana Roo. El trabajo de control vectorial se realiza en diferentes municipios y se intensifica de acuerdo con las condiciones epidemiológicas y ambientales.
El dengue prácticamente se duplicó en un año
El dato más reciente adquiere mayor dimensión al compararlo con 2025.
En el mismo corte del año pasado Quintana Roo acumulaba 83 casos confirmados. Ahora registra 167.
El crecimiento interanual es de aproximadamente 101%.
Clic Noticias documentó este incremento el pasado 14 de agosto, por lo que el nuevo elemento de esta historia no es volver a presentar el aumento de contagios como novedad, sino explicar quiénes trabajan diariamente para intentar frenar la reproducción del mosquito y qué ocurre antes de las campañas de fumigación que observa la población.
Una batalla que también depende de las viviendas
Las autoridades sanitarias pueden realizar nebulizaciones y control larvario, pero una parte fundamental de la prevención ocurre dentro de cada vivienda.
El mosquito necesita agua acumulada para reproducirse.
Por eso, mantener recipientes tapados, voltear objetos que puedan almacenar agua y eliminar cacharros reduce los espacios disponibles para depositar huevos y desarrollar larvas.
La fumigación, por sí sola, no elimina todos los criaderos.
De ahí que las visitas domiciliarias y la orientación a las familias formen parte del trabajo preventivo de las brigadas.

Los trabajadores detrás de la prevención
El personal de Vectores trabaja también en la vigilancia y prevención de otras enfermedades transmitidas por mosquitos, mientras mantiene recorridos en comunidades y zonas consideradas de riesgo.
Durante el reconocimiento, Mara Lezama destacó precisamente a quienes realizan estas labores de campo y mantienen contacto directo con la población.
Pero detrás del acto institucional existe una realidad que puede medirse.
Quintana Roo pasó de 83 a 167 casos confirmados de dengue en un año; 63 pacientes han presentado signos de alarma o cuadros graves y existe una defunción confirmada en 2026.
Por eso, la batalla contra el dengue no comienza cuando aparece la fiebre ni cuando un paciente llega a una unidad médica.
Comienza mucho antes: en una cubeta con agua, una llanta abandonada, un patio donde puede formarse un criadero y en el trabajo de quienes recorren esos lugares tratando de impedir que nazca el siguiente mosquito.
Fuente principal: Gobierno del Estado de Quintana Roo



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