Especialistas alertan incremento anual de 20 mil casos rumbo al Día Mundial contra el Sida
A 44 años del inicio de la epidemia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en el mundo, México registra aproximadamente 370 mil casos acumulados, y tan solo hasta septiembre de 2025 se han identificado 15 mil 480 nuevos diagnósticos, señalaron especialistas durante una conferencia previa al Día Mundial de la Lucha contra el Sida.
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De acuerdo con el infectólogo Sigfrido Rangel, del total histórico registrado, 80 % corresponde a hombres, 19 % a mujeres y 1 % a menores de 15 años. El especialista señaló que, aunque el VIH es una epidemia “parcialmente controlada”, en los últimos años se ha observado un incremento sostenido de casos.
“Tenemos alrededor de casi 20 mil casos nuevos por año. Al comparar con los últimos tres o cuatro años, es evidente un aumento”, afirmó. Explicó que este comportamiento no es exclusivo de México, pues otros países presentan tendencias similares, lo que mantiene al VIH como un problema relevante de salud pública, especialmente entre jóvenes.

Incremento vinculado a baja percepción de riesgo
Rangel detalló que uno de los factores que explican el incremento de contagios es la disminución en la percepción de gravedad, ya que el VIH pasó de ser una enfermedad mortal a una condición controlable mediante tratamiento antirretroviral, lo que permite a los pacientes tener una expectativa de vida cercana a la población general.
El especialista también destacó la falta de educación preventiva y el uso limitado de medicamentos de profilaxis preexposición (PrEP), los cuales pueden reducir de forma notable los contagios. Recordó que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la expansión del uso de profilaxis podría disminuir de manera importante las transmisiones nuevas.
Barreras de acceso a diagnóstico y atención
Los expertos subrayaron que alrededor de 200 mil pacientes permanecen en tratamiento. Sin embargo, persisten desafíos en el acceso a pruebas y servicios médicos en zonas rurales. En entidades como Chiapas, donde se han notificado 9 mil 153 casos, el estigma continúa siendo un obstáculo para el diagnóstico oportuno.
Rafael Polanco, gerente de Defensa del Paciente en GSK México, indicó que existen grupos que no se identifican dentro de poblaciones clave, lo que limita su acceso oportuno a información y pruebas.
“Existen hombres que tienen sexo con hombres que no se identifican como homosexuales y consideran que el VIH solo afecta a esa comunidad. Desde ahí enfrentamos una barrera”, señaló.

A su vez, Javier Martínez, presidente de la Red Mexicana de Personas que Viven con VIH/SIDA, alertó que en la Ciudad de México dos de cada diez pruebas de detección resultan positivas para VIH y cuatro para sífilis, lo que evidencia la coexistencia de ambas infecciones.
Envejecimiento de la población con VIH
Durante la presentación se destacó también el progresivo envejecimiento de la población con VIH, fenómeno documentado en el estudio internacional Positive Perspective, que incluye datos de 29 países, entre ellos México. De acuerdo con Martínez, cada vez es más común que personas con VIH sean diagnosticadas con diabetes, hipertensión y otras enfermedades asociadas a la edad.
Los especialistas señalan que el sistema de salud aún no cuenta con suficiente personal especializado en geriatría enfocada en pacientes con VIH, lo que plantea nuevos retos para su atención.
Nuevos tratamientos de larga duración
Rangel y Polanco confirmaron que la Cofepris autorizó recientemente el Cabotegravir, un inhibidor de integrasa inyectable utilizado como profilaxis. Este medicamento se administra seis veces al año y ofrece una alta eficacia —cercana al 100 %— en la prevención de infecciones.
Los especialistas explicaron que los tratamientos de aplicación prolongada mejoran la adherencia terapéutica y reducen la toxicidad asociada al uso diario de pastillas. Se espera que el Cabotegravir sea incorporado próximamente al Compendio Nacional de Insumos para la Salud, lo que permitiría su acceso tanto en el mercado privado como en instituciones públicas.
Fuente: López Dóriga


