Donald Trump impuso aranceles del 50% a productos canadienses en represalia por el trato discriminatorio a autos, alcohol y lácteos; la medida ocurre mientras México y EE.UU. negocian la revisión del T-MEC sin Canadá.
Arancel 50% Trump Canadá T-MEC: impacto en la revisión del tratado
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes 20 de julio una orden ejecutiva que impone aranceles adicionales del 50% a una amplia gama de productos importados desde Canadá. La medida, que entrará en vigor el 19 de agosto, es una represalia directa por lo que la Casa Blanca califica como “discriminación” de Canadá contra los automóviles, el alcohol y los productos lácteos estadounidenses.
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El anuncio ocurre en un momento especialmente delicado para el comercio regional. Este martes 21 de julio, México y Estados Unidos iniciaron en la Ciudad de México la tercera ronda de negociaciones bilaterales para la revisión del T-MEC, mientras Canadá permanece fuera de estas conversaciones. La tensión comercial con el vecino del norte no podría ser mayor.

Los productos afectados y las excepciones
Los aranceles del 50% aplicarán a casi 500 categorías de productos, con un valor estimado de casi 20 mil millones de dólares en importaciones anuales desde Canadá. Entre los bienes afectados se encuentran:
- Vino, whisky y otras bebidas alcohólicas
- Productos lácteos
- Equipo deportivo (como palos de hockey)
- Cemento
- Muebles y pelucas
- Artículos diversos como sierras circulares, velas y sobres
Sin embargo, la medida excluye productos energéticos, como el petróleo y el gas, así como la potasa, los minerales críticos, el pescado y los mariscos. Esta excepción es clave, dado que Estados Unidos depende en gran medida de las importaciones de energía canadiense.
Trump invocó la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, una disposición legal que otorga al presidente la facultad de imponer aranceles de hasta el 50% en represalia por prácticas comerciales discriminatorias.
El origen de la disputa: alcohol, autos y lácteos
La Casa Blanca justificó la medida en tres frentes:
- El boicot al alcohol estadounidense: Ocho provincias canadienses han prohibido o restringido severamente la venta de cerveza, vino y licores estadounidenses en sus territorios. Esta medida ha tenido un impacto visible: las exportaciones de vino de EE.UU. a Canadá cayeron 360 millones de dólares en 2025, y las de licores, 150 millones.
- El acceso al mercado lácteo: Canadá ha otorgado un mejor acceso a los productos lácteos de la Unión Europea, lo que Washington considera una ventaja injusta.
- El tope a las exportaciones de vehículos: Canadá ha impuesto un límite a las exportaciones de vehículos estadounidenses desde empresas que están reubicando su producción en EE.UU..
La reacción de Canadá: entre el diálogo y la amenaza de represalias
El primer ministro canadiense, Mark Carney, confirmó que sostuvo una conversación telefónica con Trump y acordaron intensificar las negociaciones comerciales. Sin embargo, Carney advirtió que considerará todas las opciones si los aranceles entran en vigor.
“No somos un punching bag“, declaró Carney, en un mensaje claro de que Canadá no se doblegará fácilmente.
La respuesta de las provincias ha sido igualmente firme:
- Ontario, la provincia más poblada, dijo que Canadá debería responder “dólar por dólar”.
- Columbia Británica fue aún más dura: “No hay ni una posibilidad en el infierno de que el alcohol estadounidense vuelva a los estantes de Columbia Británica”, declaró su premier, David Eby.
- Quebec calificó la nueva amenaza como “injustificada y preocupante”.
El impacto en el T-MEC y el riesgo para México
El momento de la medida no es casual. Trump anunció los aranceles justo cuando México y Estados Unidos iniciaban su tercera ronda de revisiones del T-MEC, dejando a Canadá fuera de la mesa. Esta es la primera ronda formal para discutir posibles cambios después de que Washington decidiera no extender automáticamente la vigencia del acuerdo.
La estrategia de Trump parece clara: aumentar la presión sobre Canadá para que ceda en las negociaciones del T-MEC, mientras negocia bilateralmente con México. El riesgo para México es que, si Canadá cede o se ve obligado a aceptar condiciones desfavorables, el equilibrio del tratado trilateral se rompa, y las futuras revisiones puedan imponer condiciones más duras también a México.
El gobierno mexicano, por ahora, mantiene la postura de que el T-MEC sigue vigente y que las negociaciones buscan preservar el acceso al mercado estadounidense. Sin embargo, la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá no es un conflicto ajeno. Cualquier afectación al comercio regional impacta directamente a la economía mexicana, especialmente en sectores como el automotriz, el siderúrgico y el manufacturero.
El futuro inmediato
Los aranceles entrarán en vigor el 19 de agosto, a menos que se llegue a un acuerdo en los próximos 30 días. Trump ha dejado abierta la posibilidad de que la medida no se aplique si Canadá cede en sus demandas.
Mientras tanto, la tercera ronda de revisiones del T-MEC entre México y Estados Unidos continuará hasta el jueves 23 de julio. El resultado de estas negociaciones podría definir no solo el futuro del comercio en América del Norte, sino también la relación de México con sus dos principales socios comerciales.
Fuente: El Imparcial / El Informador
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