El Gobierno de la Ciudad de México ha habilitado tres nuevas “zonas de tolerancia cannábica” para permitir el consumo lúdico de marihuana en espacios públicos, ubicadas en la plaza de la Concepción, el monumento a Simón Bolívar y la plaza de lectura José Saramago. Estos sitios buscan brindar lugares seguros y vigilados donde el consumo recreativo pueda darse de forma ordenada, sin perturbar a terceros.
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Reglas claras para espacios vigilados
Cada zona opera bajo estrictas normas: acceso limitado a mayores de edad, estancia máxima de 40 minutos, posesión de hasta 28 gramos, prohibición de venta, consumo de otras sustancias, fotografía, y exceso de aforo. Un funcionario de la Secretaría de Gobierno supervisa permanentemente el cumplimiento, acompañado de módulos informativos sobre uso responsable.

Críticas vecinales y tensiones públicas
A pesar de los esfuerzos por normar el consumo, la medida ha generado incomodidad en algunas colonias. Vecinos en zonas como Guerrero aseguran que estas áreas están rodeadas de escuelas, alta violencia y conflictos asociados al crimen organizado. Rechazan la instalación sin consulta previa y temen que normalice comportamientos nocivos.
Activismo y desafíos sociales
Colectivos como “Hijas de la Cannabis” defienden estas zonas como una herramienta para desestigmatizar al consumidor adult. Sin embargo, algunos activistas alertan que esta regulación temporal podría esconder una estrategia de “limpieza urbana”, especialmente en un contexto en que la CDMX se prepara para eventos internacionales como el Mundial de Fútbol 2026.
Persisten los vacíos legales
La Suprema Corte declaró inconstitucional prohibir el consumo recreativo en 2021, lo que abrió paso a estas medidas locales. No obstante, aún no existe legislación federal ni local que regule oficialmente el uso público o privado de cannabis. Las zonas habilitadas funcionan en un marco de tolerancia y acuerdo con colectivos, sin respaldo legal formal.
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