SEÚL, COREA DEL SUR. — La severa crisis demográfica y la drástica caída en la tasa de natalidad que enfrenta Corea del Sur ha comenzado a transformar de manera inédita el sistema educativo en sus comunidades rurales. Ante el envejecimiento poblacional y la escasez de niños en las provincias más alejadas de las grandes metrópolis, diversas instituciones de educación básica han recurrido a la reestructuración de su matrícula, abriendo las aulas a mujeres de la tercera edad que no tuvieron acceso a la educación formal en su infancia para evitar el cierre definitivo de los planteles.
El fenómeno ha cobrado fuerza en localidades del sur del país, donde la falta de estudiantes en edad escolar tradicional amenazaba con dejar aulas completamente vacías y extinguir la vida comunitaria en los pueblos agrícolas.

Integración intergeneracional y alfabetización en el campo
La iniciativa ha dado lugar a un modelo educativo único en donde las aulas son compartidas por distintas generaciones de una misma comunidad:
- Alfabetización de la tercera edad: Planteles como la Escuela Primaria Daegu, ubicada en el condado rural de Gangjin, comenzaron a matricular formalmente a adultas mayores de entre 56 y 80 años. Muchas de estas mujeres crecieron en épocas de escasez económica o normas sociales rígidas que les impidieron aprender a leer y escribir durante su niñez.
- Aulas compartidas con nietos: La estrategia implementada por directores y líderes comunitarios permite que las abuelas asistan diariamente a clases uniformadas, compartiendo el espacio de aprendizaje, los libros de texto y las actividades recreativas junto a los escasos niños matriculados, que en algunos casos son sus propios nietos.
- Rescate de planteles y tejido social: Además de cumplir el sueño de alfabetización de las residentes mayores, la llegada de este nuevo alumnado ha permitido mantener el presupuesto operativo mínimo exigido por el gobierno surcoreano para evitar la clausura de las escuelas rurales, preservando el rol del colegio como el corazón social del pueblo.

Analistas sociológicos en la nación asiática señalan que, si bien esta medida representa un paliativo emotivo y funcional a corto plazo para evitar el abandono de la infraestructura escolar, evidencia la urgencia de diseñar políticas públicas de fondo ante el rápido despoblamiento que sufren las zonas rurales surcoreanas.
Podrías leer: Gobernadores de la península cierran filas con Sheinbaum




Sé el primero en comentar post