Cancún. — La temporada de Día de Muertos y Halloween generará una derrama económica de 53,000 millones de pesos a nivel nacional, un 7.1 por ciento más que en 2025, según estimaciones de la Concanaco Servytur. Sin embargo, para los negocios, ese flujo millonario no se traduce automáticamente en ganancias. Los costos operativos, la competencia informal y el gasto de las familias determinan quién realmente se beneficia.
El dato: 53 mil mdp y un crecimiento del 7.1%
La cifra, difundida por la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo, refleja el dinamismo del comercio en estas fechas. Incluye la venta de disfraces, dulces, alimentos, flores de cempasúchil, artículos decorativos y servicios turísticos. Para los comerciantes, el incremento en el volumen de ventas representa una oportunidad, pero no una garantía de utilidades.
“Los ingresos que obtienen los negocios, menos los gastos y los impuestos que deban pagarse, es lo que genera la utilidad. Al haber un alza en el volumen de ventas, por chico que sea el margen, se generan ganancias”,
—explicó Roberto Colín Mosqueda, vocero y Coordinador de Redes Sociales de la Comisión Técnica Fiscal del Colegio de la Contaduría Pública de México, en entrevista para CLIC Noticias.
El problema es que ese margen varía drásticamente entre un negocio formal y uno informal.
Formal vs. informal: la asimetría de los costos
Un comercio establecido enfrenta gastos de renta, nómina, impuestos, seguridad social y permisos. Un vendedor informal, especialmente el temporal, no carga con esas obligaciones. De acuerdo con el INEGI, la economía informal representa el 25.4 por ciento del PIB nacional, lo que evidencia su peso en la actividad económica.
“Si la calidad es buena y se compara con la formalidad, el margen de utilidad de la informalidad tiende a ser mayor. Pero también tiene desventajas: no están registrados ante el SAT, no son sujetos a crédito y manejan mucho efectivo”,
—agregó Colín Mosqueda.
En Quintana Roo, el patrón se replica. La temporada de Día de Muertos y el puente vacacional representan un respiro para el comercio local, pero también evidencia la competencia entre el comercio establecido y los vendedores ambulantes que se instalan en zonas turísticas como la Quinta Avenida o el Parque de las Palapas.
El gasto no presupuestado: el altar que vacía la cartera
Mientras los negocios calculan sus márgenes, las familias enfrentan un desembolso que, aunque cultural, no siempre está contemplado en el presupuesto mensual. De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el costo promedio para montar un altar de Día de Muertos en 2026 asciende a 2,480 pesos, un incremento del 16.15 por ciento respecto a los 2,135 pesos de 2025.
Ese gasto se desglosa en alimentos (680 pesos), adornos (580 pesos), flores de cempasúchil, veladoras y otros elementos. Para muchas familias, se trata de un desembolso que llega en el mismo periodo en que deben cubrir renta, servicios y despensa.
“En mi caso, este año decidimos no comprar disfraces. Preferimos poner el altar con lo que teníamos en casa y comprar solo las flores. El gasto se nos juntó con la renta y la despensa”,
—relató María López, madre de familia de Cancún.
La presión no termina ahí. La ANPEC estima que una fiesta de Halloween para 10 personas puede costar alrededor de 6,750 pesos, lo que duplica el gasto del altar y compite directamente con las finanzas del hogar.
El balance final: ¿quién gana?
Para el especialista, la respuesta no es binaria. Los comerciantes formales que logran altos volúmenes de venta obtienen ganancias; los informales, si mantienen precios competitivos y calidad aceptable, pueden tener márgenes mayores. El gobierno también se beneficia a través de la recaudación de IVA e ISR, y las familias obtienen el valor cultural de la celebración, aunque a un costo que no siempre pueden absorber.
“Todos ganan, pero de manera distinta. El impacto en el gasto familiar, el volumen de ventas, el margen de utilidad y la recaudación fiscal son indicadores que deben analizarse en conjunto”,
—concluyó Colín Mosqueda.
La recomendación para las familias es presupuestar y evitar compras impulsivas. Para los negocios, la clave está en calcular el margen real después de impuestos y costos, no solo en el volumen de ventas.



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