En México, más de 2.3 millones de personas viven con discapacidad auditiva, según datos de la Secretaría de Salud. A pesar de esta cifra, aún enfrentan grandes obstáculos para acceder a materiales educativos que fortalezcan tanto el aprendizaje del español escrito como de la Lengua de Señas Mexicana (LSM). Esta carencia limita su desarrollo académico y, en consecuencia, restringe sus oportunidades de participar plenamente en la vida educativa, laboral y social.
Frente a esta realidad, los profesores María Elena Rodríguez Alcántara y René Pontón Zúñiga desarrollaron una colección de recursos educativos que culminó con la creación de “Mi Diccionario Visual con LSM y Español de la A a la Z” . No fue un trabajo académico más. Fue una respuesta personal a una necesidad profunda.
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El origen: una historia de amor y perseverancia
Como padres de Dulce María, quien presenta hipoacusia bilateral profunda y parálisis cerebral, los autores vivieron de primera mano las dificultades que enfrentan muchos niños al no entender el significado de palabras desconocidas. Lo que comenzó como la búsqueda de materiales accesibles para apoyar el aprendizaje de su hija, terminó, tras 30 años de trabajo, investigación, ilustración y desarrollo editorial, en una herramienta con potencial para beneficiar a miles de personas sordas y oyentes en México.

“Aprender a consultar un diccionario fortalece habilidades como la búsqueda alfabética, la ampliación del vocabulario y la organización de la información, procesos fundamentales para el desarrollo del lenguaje y la comprensión lectora”, afirma María Elena Rodríguez.
Un puente entre dos mundos
El diccionario reúne alrededor de 2,500 palabras y más de 5,000 ilustraciones originales, concebidas para facilitar el aprendizaje visual del español escrito y de la Lengua de Señas Mexicana. A diferencia de un diccionario tradicional, esta obra relaciona cada palabra con una ilustración y su correspondiente seña en LSM, permitiendo que el aprendizaje se construya mediante asociaciones visuales que favorecen la comprensión del significado y fortalecen el desarrollo del vocabulario, la lectoescritura y la comunicación entre personas sordas y oyentes.

Diseñado con un enfoque práctico e inclusivo, el diccionario integra ilustraciones originales y señas revisadas por integrantes de la comunidad sorda y especialistas en LSM, ofreciendo un material confiable, accesible y de alta calidad. La obra también reconoce la existencia de variantes regionales de la LSM en la República Mexicana, las cuales deben respetarse de acuerdo con la zona donde se utilizan.
“Mi Diccionario Visual con LSM y Español de la A a la Z nació para construir puentes entre la comunidad sorda y la comunidad oyente, unidas por el mismo derecho a comunicarse”, señalan los autores.
Las cifras que revelan una deuda histórica
La falta de materiales educativos accesibles no es un problema aislado. Es parte de una brecha educativa y laboral que afecta a miles de personas sordas en México.

De acuerdo con el Observatorio sobre la Inclusión Social de las Personas con Discapacidad (OBINDI) :
- El 46% de las personas con discapacidad alcanza únicamente la educación primaria.
- Solo el 4.9% accede a estudios universitarios o profesionales.
En el caso específico de la población con discapacidad auditiva:
- El 25% no cuenta con estudios de ningún tipo.
- El 50% alcanza únicamente nivel primario.
- Apenas el 5% logra estudios superiores.
Esta falta de educación se refleja también en el acceso al empleo. Según el INEGI, los hogares con personas con discapacidad enfrentan mayores gastos y menos oportunidades:
- El 70.8% de los hogares con al menos un integrante con discapacidad reportó gasto en salud, con un promedio trimestral de 3,415 pesos.
- En contraste, el 62.4% de los hogares sin integrantes con discapacidad reportó un gasto promedio de 2,248 pesos.
A nivel laboral, de acuerdo con el ITESO:
- Menos del 40% de personas con discapacidad auditiva tiene empleo formal.
- 6 de cada 10 reportan haber sufrido discriminación en procesos de selección.

Un llamado a la inclusión real
Con esta publicación, sus autores buscan contribuir al fortalecimiento de la educación inclusiva y al reconocimiento de la Lengua de Señas Mexicana como un puente de comunicación entre personas sordas y oyentes. No se trata solo de un diccionario. Es una herramienta para que maestros, padres, terapeutas y cualquier persona interesada en la inclusión puedan acceder a un material confiable y de calidad.
“Cada palabra aprendida en Lengua de Señas Mexicana y en español representa una oportunidad para construir una sociedad donde la comunicación sea un derecho compartido y la inclusión, una realidad cotidiana” , comentan René Pontón Zúñiga.
Lo que ofrece el diccionario
La obra incluye:
- Palabra escrita y categoría gramatical.
- Imágenes que apoyan la comprensión del significado.
- Ilustración de la seña correspondiente en Lengua de Señas Mexicana (LSM).
- Ejemplos de uso en contexto.
- Anexos con vocabulario de apoyo para docentes, terapeutas y padres de familia.
Un legado de 30 años
María Elena Rodríguez Alcántara es licenciada en Educación Preescolar, con formación en Logogenia, Sistema Montessori, Psicoterapia de Juego y Lengua de Señas Mexicana. Trabaja con niñas, niños y jóvenes con necesidades educativas especiales. René Pontón Zúñiga es licenciado en Diseño y Comunicación Visual por la UNAM y cuenta con amplia experiencia como docente universitario y diseñador editorial.
Ambos son también autores de “Mi cuaderno de lectoescritura y señas” (Editorial Trillas, cuarta edición) y de “Mi cuaderno de matemáticas” , también publicado por Editorial Trillas.
Con “Mi Diccionario Visual con LSM y Español de la A a la Z” , los autores no solo ofrecen una herramienta educativa. Ofrecen una oportunidad para que la inclusión deje de ser un ideal y se convierta en una realidad cotidiana.



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