Abstencionismo Quintana Roo: el costo de la desconfianza
CHETUMAL.— El escándalo de presunta corrupción en el Instituto Nacional Electoral (INE) ya tiene una víctima colateral en Quintana Roo: la confianza ciudadana. La renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del organismo, el pasado 25 de octubre, y la investigación de oficio de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por contratos simulados que ascienden a 2,461 millones de pesos, han contaminado al Instituto Electoral de Quintana Roo (IEQROO).
La consejera presidenta del IEQROO, Rubí Pacheco Pérez, confirmó que el organismo local contrató a empresas señaladas en el caso nacional. Solo para la elección judicial de 2025, el instituto pagó 49 millones de pesos: 34.8 millones a Litho Formas y 15.8 millones a Cajas Graf, de acuerdo con la funcionaria. Ambas firmas forman parte de la red de proveedores vinculada al empresario José Alfredo Hernández Casillas, señalado como el contratista cercano a Taddei.
Pacheco Pérez sostuvo que el IEQROO no podía vetar a esas empresas porque no estaban inhabilitadas. “Pocas compañías en el país compiten por este tipo de contratos”, dijo. La consejera informó que reunió los expedientes de los contratos con Litho Formas, Cajas Graf, Corporativo Zeg y Seriplás, y que están a disposición de la ASF, que ya envió 32 oficios a los gobernadores para revisar el Ramo 28, la bolsa de la que se financian los organismos electorales locales.
El historial del abstencionismo
El impacto de este escándalo se mide en las urnas. Quintana Roo arrastra una participación ciudadana inestable y, en varios procesos, por debajo del promedio nacional. En la elección federal de 2018, cuando ganó Andrés Manuel López Obrador, la participación en el estado fue de 60.17 por ciento y el abstencionismo de 39.83 por ciento. En 2024, con el triunfo de Claudia Sheinbaum, la participación cayó a 56.56 por ciento y el abstencionismo subió a 43.44 por ciento.
El dato más crítico está en la elección estatal de 2022, cuando resultó electa Mara Lezama. La participación fue de apenas 40.68 por ciento y el abstencionismo alcanzó 59.32 por ciento. Para el proceso de 2027, el propio IEQROO prevé una abstención cercana al 45 por ciento y una participación de apenas 55 por ciento, a pesar de que se elegirán la gubernatura, las 11 alcaldías y el Congreso local.
El vocal ejecutivo del INE en Quintana Roo, Sergio Iván Ruiz Castellot, advirtió que el escándalo “mina la confianza ciudadana” y que “la puerta está abierta para el abstencionismo”. En la instalación del Consejo Local, el funcionario señaló que el reto prioritario del proceso será “abatir el abstencionismo ciudadano”, tanto en la jornada electoral como en la integración de las mesas directivas de casilla.
La voz de la oposición
La presidenta del PRI en Quintana Roo, Cora Amalia Castilla Madrid, sostuvo que la desconfianza no es nueva. Tras la elección judicial de 2025, calificó el proceso como “una farsa organizada desde el poder” y señaló que la participación a nivel nacional apenas alcanzó el 13 por ciento. “Se distorsionó la voluntad popular con mecanismos de manipulación masiva e injerencia oficialista”, declaró.



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