TORREÓN, COAHUILA. — A un año del fallecimiento de Carlos Gurrola, conocido afectuosamente por sus allegados como “Papayita”, el caso continúa sin personas imputadas ni esclarecimiento de los hechos. El hombre de 47 años, quien se desempeñaba en el área de intendencia en una tienda de la cadena comercial H-E-B en la ciudad de Torreón, perdió la vida días después de ingerir un líquido dentro de su centro de trabajo el 30 de agosto de 2025, evento que desató sospechas de agresión y denuncias de acoso laboral por parte de sus familiares.
A pesar de los reclamos vertidos por la familia y la indignación generada en la comunidad lagunera, las investigaciones conducidas por las autoridades estatales permanecen estancadas, sin establecer responsabilidad penal o administrativa sobre lo ocurrido en el inmueble comercial.

Presunto acoso laboral, omisiones y postura de las autoridades
El expediente del caso agrupa los testimonios de los familiares y los dictámenes periciales emitidos por la representación legal:
- Ingesta y falta de auxilio inmediato: Según la narración de los deudos, Carlos comenzó a presentar malestares físicos severos minutos después de tomar de un recipiente de bebida mientras cumplía con su jornada laboral. La familia denunció que el personal del establecimiento no le brindó atención médica inmediata ni activó protocolos de emergencia, por lo que su madre tuvo que trasladarlo por medios propios a un nosocomio, donde su estado de salud decayó progresivamente hasta confirmarse su deceso.
- Antecedentes de hostigamiento: Allegados a la víctima señalaron que “Papayita” era objeto de constantes agresiones y bromas pesadas por parte de compañeros de trabajo, quienes en repetidas ocasiones le dañaban la bicicleta en la que se transportaba o le sustraían sus alimentos. Estos antecedentes motivaron la sospecha de que la bebida pudo haber sido adulterada intencionalmente con alguna sustancia nociva dentro del inmueble.
- Postura de la Fiscalía: La Fiscalía General del Estado de Coahuila informó en su momento que los estudios periciales y las pruebas de laboratorio no arrojaron evidencia concluyente sobre la presencia de sustancias tóxicas o veneno en el envase o en el organismo de la víctima, imposibilitando la acreditación de una conducta delictiva directa contra algún trabajador o tercero.

A doce meses del acontecimiento, los familiares de Carlos Gurrola reiteraron su llamado a las autoridades ministeriales para que no se dé carpetazo a las indagatorias, exigiendo una revisión exhaustiva de los videos de seguridad de la empresa y la deslinde de responsabilidades sobre las presuntas omisiones en la atención de emergencia otorgada en el centro de trabajo.
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