Cozumel se ha vestido de gala para dar inicio a las Fiestas Tradicionales de El Cedral 2026. Esta emblemática celebración, que este año conmemora 178 años de historia, es mucho más que un evento; es un símbolo vivo de la identidad cozumeleña que honra a la Santa Cruz del Sabán. La intriga histórica de este festejo nos remonta a la llegada de la familia Cárdenas, quienes fundaron el poblado huyendo de la Guerra de Castas.
En representación de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, Juanita Alonso Marrufo, directora general de la FPMC, encabezó el acto inaugural junto al presidente municipal, José Luis Chacón Méndez. El boom de orgullo comunitario se sintió en cada rincón de la ceremonia, reafirmando que las raíces de la isla están más fuertes que nunca.

El guion de la memoria: Homenaje a los guardianes de la fe
La narrativa de esta inauguración tuvo un clímax emocional con la develación de una placa conmemorativaen honor a don Eligio “Licho” Cárdenas. Su legado como figura clave en la preservación de estas costumbres continúa hoy a través de su hijo, Martín Cárdenas Ávila, quien funge como el actual bastonero mayor de las fiestas.
Los protagonistas de la tradición:
- Corte de listón: Realizado con solemnidad frente al Monumento de los Mestizos para marcar el inicio oficial.
- Representantes del orgullo: La ceremonia contó con la presencia de la madrina de las fiestas, Carmita Ortiz de Villanueva, y la reina de El Cedral, Romina Isabel Cetzal Rivero.
- Belleza y cultura: Participaron también la Flor Más Bella, Fernanda Elizabeth Martín, y la reina de los cabalgantes, Lilly Ann Jones.

¿Un patrimonio para el futuro?
La intriga sobre la permanencia de estas tradiciones encuentra respuesta en el Nuevo Acuerdo por el Bienestar y Desarrollo de Quintana Roo. Este marco busca que celebraciones como El Cedral no solo se mantengan vivas, sino que se promuevan como un patrimonio vivo que fortalezca el tejido social de la entidad.
Como bien señaló Juanita Alonso, el drama de la historia que une a la gente de Cozumel es lo que permite proyectar su riqueza cultural hacia las futuras generaciones. El Cedral 2026 ya es una realidad, y la invitación está abierta para vivir la fe y las costumbres que definen a la isla.
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