La conservación del flamenco del Caribe suma una nueva herramienta tecnológica. La Fundación Pedro y Elena Hernández, en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), colocó tres nuevos transmisores satelitales en ejemplares adultos de esta emblemática especie, con el objetivo de conocer con mayor precisión sus desplazamientos, hábitos y necesidades de conservación.
Los flamencos, bautizados como Víctor, Pedro y Elena, fueron equipados con transmisores solares de origen francés durante el operativo de anillamiento 2026 realizado en la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, uno de los principales refugios naturales de estas aves en México.
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Tecnología para proteger una especie emblemática
Con esta nueva incorporación, la Fundación alcanza un total de 26 transmisores instalados desde que inició su programa de monitoreo satelital en 2017.

Los dispositivos permiten rastrear en tiempo real los movimientos de los flamencos, identificar sus áreas de alimentación, descanso y reproducción, además de detectar amenazas que puedan poner en riesgo a la especie y sus ecosistemas.

Previo a su instalación en ejemplares silvestres, los transmisores fueron probados en un flamenco bajo cuidado humano en el Parque Zoológico del Centenario Animaya para garantizar que no afectaran su movilidad ni comportamiento.
Inversión de 2.5 millones de pesos
La iniciativa forma parte del proyecto “Conservación del Flamenco del Caribe (Phoenicopterus ruber) en la Península de Yucatán”, que estará vigente hasta marzo de 2027.
Para su ejecución se destinarán 2.5 millones de pesos, recursos aportados de manera conjunta por la Fundación Pedro y Elena Hernández, Fundación AXA México y Fundación SiMiPlaneta.

El programa contempla no solo el monitoreo satelital, sino también acciones de anillamiento, evaluación de hábitat, identificación de amenazas y estrategias de conservación a largo plazo.
Viajes entre México y Cuba
Uno de los hallazgos más relevantes obtenidos gracias a estos transmisores ha sido demostrar por primera vez la conexión ecológica entre los humedales de la Península de Yucatán y Cuba.

Los registros acumulados durante años de seguimiento han documentado que algunos flamencos realizan viajes constantes entre ambos países, mientras otros permanecen todo el año dentro del territorio mexicano.

En total, los investigadores han reunido más de 18 mil registros satelitales, permitiendo identificar rutas migratorias, zonas de alimentación y patrones de comportamiento que antes eran desconocidos.
Algunos ejemplares monitoreados han recorrido más de 5 mil 500 kilómetros y utilizado hasta 18 sitios diferentes entre México y Cuba.

Humedales bajo presión
La información recopilada también ha permitido detectar que muchos de los humedales utilizados por los flamencos enfrentan riesgos asociados al cambio climático y otras presiones ambientales.

Los transmisores han mostrado desplazamientos de hasta 20 kilómetros diarios entre las áreas donde las aves se alimentan y descansan, datos fundamentales para diseñar estrategias de protección más efectivas.
Conservación a largo plazo
Las acciones forman parte del Subprograma de Monitoreo y Conservación del Flamenco del Caribe y su hábitat en la Península de Yucatán, un esfuerzo conjunto entre Conanp y la Fundación Pedro y Elena Hernández que se extenderá hasta 2030 e involucra áreas naturales protegidas como Ría Celestún, Ría Lagartos, Los Petenes y Yum Balam.

Gracias a la información que generen Víctor, Pedro y Elena, investigadores y autoridades esperan fortalecer las acciones para garantizar la supervivencia de una de las aves más representativas del Caribe mexicano y de los ecosistemas costeros de la región.
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