Fosas clandestinas Mahahual: colectivo de buscadoras halla cinco cuerpos en sascabera; Fiscalía llegó tarde
El calor no cesaba en la selva del sur de Quintana Roo. Pero un puñado de mujeres, armadas de esperanza y pico, seguía avanzando. No esperaron a que la Fiscalía movilizara peritos. Ellas sabían que ahí, en una antigua sascabera abandonada, la tierra estaba hablando. Y por eso mismo, fueron a escarbar con sus propias manos.
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La denuncia anónima llegó al colectivo “Verdad, Memoria y Justicia” como un mensaje de auxilio: había restos humanos en el kilómetro 7 de la carretera Cafetal-Mahahual. No era la primera vez que recibían un dato así, pero algo en esta ocasión les heló la sangre. Las buscadoras se organizaron, pidieron apoyo a la Fiscalía y se adentraron en la espesura.

Lo que encontraron superó sus peores temores: restos óseos de al menos cinco personas regadas en la superficie de una sascabera seca. Cráneos, fragmentos, señales de una violencia que alguien intentó enterrar, pero que la misma tierra se encargó de vomitar con el tiempo. Según los primeros indicios, los cuerpos tenían entre uno y un año y medio de haber sido abandonados.
“Hoy esa sascabera es el sepulcro olvidado de al menos cinco personas, cinco cuerpos tirados como basura, cinco vidas que el estado dejó perder y olvidar”, denunció el colectivo al hacer público el hallazgo. La Fiscalía llegó después, cuando las madres ya habían removido la tierra, cuando la evidencia ya era imposible de negar.
La trinchera de las que buscan sin descanso
Romana Rivera, fundadora del colectivo, conoce bien ese terreno. Sabe que en los municipios de Othón P. Blanco, Bacalar y Felipe Carrillo Puerto los casos de desaparición no dejan de crecer. Lo peor: las comunidades pequeñas ya no están a salvo. En Xul-Ha, Juan Sarabia y la zona maya del sur, los levantones son cosa de todos los días. Hay semanas, dice, en las que se reportan hasta doce desapariciones.
Apenas en febrero, en pleno malecón de Mahahual, tres motociclistas fueron privados de su libertad a plena luz del día. El Código Rojo no dio resultados. Las autoridades patrullaron, pero los muchachos nunca aparecieron. Y hace solo unas semanas, también en Mahahual, dos ancianos conocidos como “los abuelitos” desaparecieron de su rancho. Sus familiares aún los esperan.
Ahora, esta fosa se suma a otra descubierta apenas un día después en Bacalar, donde también se localizaron cinco cuerpos. El patrón es escalofriante: el sur de Quintana Roo está sembrado de fosas clandestinas, y las buscadoras llegan siempre tarde, porque la Fiscalía llega más tarde.
Lo que viene: huesos sin nombre y familias sin respuestas
La Fiscalía General del Estado de Quintana Roo informó que sus peritos procesaron la escena del crimen y tomaron muestras biológicas para intentar la identificación genética de los restos. Nadie sabe cuánto tiempo llevará ese proceso. Las familias de los desaparecidos en la zona lo saben bien: la burocracia forense puede durar meses, a veces años, mientras ellas siguen buscando.
Hay una frase que las madres del colectivo repiten entre sí:
“Mientras haya una sola desaparecida, no pararemos”. La fosa de Mahahual es la prueba de que tenían razón en insistir. También es la prueba de que, sin ellas, el cementerio clandestino habría seguido oculto.
¿Y ahora? La Fiscalía promete investigar. Las buscadoras prometen seguir cavando. Mientras tanto, cinco familias esperan que los huesos encontrados les devuelvan la paz de saber, al fin, dónde están sus muertos. Pero también hay otras familias, muchas más, que aún no tienen ni eso. Y mientras el estado no haga su trabajo, ellas seguirán saliendo a la selva con pico y pala, sin más mapa que la esperanza.
Fuente: 24 hrs Quintana Roo
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