El caso de Edith Guadalupe, la joven de 21 años hallada sin vida en un edificio de la colonia Nápoles, suma un capítulo inédito. Quienes salieron a las calles este sábado no fueron sus familiares pidiendo justicia, sino los simpatizantes del único acusado del feminicidio.
Cerca de 250 personas, entre familiares del vigilante Juan Jesús N y simpatizantes de su causa, se congregaron en el Ángel de la Independencia y caminaron hacia el Zócalo capitalino. La consigna era clara: liberación inmediata. Las pancartas llevaban frases contundentes:
“Inocente”, “Justicia para Juan Jesús”, “No a las carpetas prefabricadas”.
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La madre del joven de 24 años encabezó la marcha. Caminó del brazo de otros familiares, con el rostro desencajado por las lágrimas, repitiendo una y otra vez: “No toquen a mi hijo”.
A su alrededor, un grupo que algunos medios calcularon en más de 250 personas avanzó por Paseo de la Reforma en una protesta que, pese a la gravedad del motivo, transcurrió sin incidentes.

El objetivo no era solo mostrar apoyo. Era también presionar. La defensa del vigilante ha denunciado en repetidas ocasiones que las fiscalías de la Ciudad de México y del Estado de México construyeron una “carpeta prefabricada” para cerrar rápidamente un caso de alto impacto. Este sábado, esas denuncias dejaron el papel y llegaron al asfalto.
Una defensa de 50 cabezas, una estrategia de alto voltaje
Horas antes de la movilización, el abogado Jesús Briones, quien encabeza el equipo legal del acusado, lanzó un anuncio que sacudió el entorno judicial:
50 abogados, entre ellos exmagistrados y jueces, asumirán la defensa de Juan Jesús N. A ellos se suma una red de apoyo de cerca de 200 especialistas en derecho penal que colaboran a través de chats digitales.
El despacho legal no solo ha crecido en número, también en estrategia. La premisa es clara: desmenuzar la investigación ministerial pieza por pieza, buscar cualquier inconsistencia y demostrar que el joven es un “chivo expiatorio” para cerrar un caso mediático de forma apresurada.
El propio Briones fue contundente en entrevistas recientes:
“Le destrozaron la vida. Este muchacho está por purgar una pena por toda esta carpeta prefabricada de 35 años de cárcel”.
Los abogados han señalado contradicciones en las pruebas periciales, como el tipo de arma homicida (un desarmador para la Fiscalía, un cuchillo para un perito privado) y han cuestionado la forma en que los agentes ingresaron al edificio donde trabajaba el imputado, asegurando que no contaban con una orden por escrito.
El dolor en silencio de la familia de Edith
Mientras la defensa levanta una intensa campaña mediática y judicial, la familia de la víctima ha optado por un perfil bajo, pero no por ello menos firme.
A través de breves comunicados, los deudos han expresado su confianza plena en las autoridades capitalinas y en la solidez de las pruebas. La tía de la joven, Alma Valadez, declaró en su momento que existen pruebas “fehacientes y contundentes” de la participación del imputado y que no les cabe duda de su responsabilidad.
Para la familia de Edith, la lucha no es por la libertad del acusado, sino por una condena que, desde su trinchera, consideran justa y necesaria. No hubo representantes de ellos en la marcha de este sábado. Su voz, por ahora, se escucha más en los pasillos de la Fiscalía que en las calles.
¿Se tambalea el caso?
La protesta y el imponente despliegue legal del acusado plantean una pregunta obligada: ¿se debilita la contundencia del caso que presentó la Fiscalía?
La respuesta, por ahora, parece ser que no.
La fiscal general de Justicia de la CDMX, Bertha Alcalde Luján, ha sido prudente en sus declaraciones públicas, pero firme en su postura. Si bien ha reconocido la existencia de “omisiones en la atención inicial” del caso, un error que ya habría costado el puesto a la primera fiscal en llegar a la escena del crimen, asegura que la cadena de custodia es inobjetable y que la imputación contra el vigilante se sostiene con pruebas técnicas, periciales y testimoniales.
El juez de control, tras revisar los elementos presentados, determinó mantener la prisión preventiva para el acusado. Esa decisión indica que, al menos en esta fase, el dicho de la Fiscalía pesó más que el de la defensa.
Lo que sigue: un duelo de narrativas en los tribunales
La marcha de este sábado y la conformación del súper equipo legal son el preámbulo de lo que será una larga batalla judicial. Juan Jesús N permanecerá en el Reclusorio Norte mientras su defensa prepara una batería de recursos legales, incluyendo un amparo para llevar el proceso en libertad.
La estrategia es una apuesta de alto riesgo. No se trata solo de demostrar su inocencia, sino de exhibir cualquier vicio procesal que invalide la investigación desde su raíz. Si la defensa logra sembrar la duda sobre la integridad de la cadena de custodia o sobre la forma en que se recolectaron las pruebas, la estructura del caso podría tambalearse.
Para la familia de Edith, esa posibilidad es simplemente inaceptable. Para los simpatizantes del acusado, es la única vía para que se haga justicia.
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