El gobierno celebra la cifra: 3.10%. Es la inflación más baja desde diciembre de 2020. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó apenas 0.07% en la primera quincena de julio, menos de lo que esperaban los analistas. La estrategia para estabilizar los precios, según el gobierno, está dando resultados.
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Pero en los mercados, en las rentas y en los recibos de servicios, la historia es otra. La señora que compra la despensa cada quincena no ve que la inflación haya bajado. Ve que el jitomate bajó 13.2% en esta quincena, pero que la papa, el aguacate y la vivienda siguen subiendo. Ve que el transporte aéreo subió 12.4% y los paquetes turísticos 6.2% en pleno verano. Y se pregunta: “si la inflación bajó, ¿por qué todo sigue tan caro?”

El truco está en los números que no ves
La explicación técnica está en la metodología del Índice Nacional de Precios al Consumidor. La inflación general que tanto se celebra incluye el componente no subyacente, que agrupa los precios de frutas, verduras, energéticos y tarifas del gobierno. Este rubro es volátil y en julio cayó 0.23%. El jitomate, que bajó 13.2%, es parte de ese componente. También lo son los precios de las gasolinas y la electricidad, que el gobierno puede regular.
Pero la inflación subyacente, la que realmente importa para entender hacia dónde van los precios a largo plazo, se mantiene en 3.95%. Y dentro de ella, los servicios ya suben 4.36%. Es decir, lo que no puedes dejar de pagar —renta, colegiaturas, consultas médicas, reparaciones— sigue encareciéndose a un ritmo mucho mayor que la inflación general.
| Componente | Variación anual (1ª quincena de julio 2026) |
|---|---|
| Inflación general | 3.10% |
| Inflación subyacente | 3.95% |
| Mercancías | 3.52% |
| Servicios | 4.36% |
| Inflación no subyacente | -0.23% |
La percepción vs. la estadística: por qué la gente no lo cree
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, advierte que la trayectoria de la inflación general debe tomarse con cautela: el principal factor que la está desacelerando es la caída en los precios de frutas y verduras, no una disminución generalizada de los costos.
Andrés Abadía, economista jefe para Latinoamérica de Pantheon Macroeconomics, lo resume así:
“La inflación general se ha acercado al punto medio del rango objetivo de Banxico casi exclusivamente debido a una menor inflación no subyacente, mientras que la inflación subyacente ha disminuido mucho más gradualmente”.
En otras palabras: el gobierno y el Banco de México pueden presumir que la inflación está dentro del rango objetivo (3% +/- 1 punto), pero la realidad cotidiana es que los servicios y las mercancías no dejan de subir. Y eso es lo que duele en el bolsillo.
El Mundial y el verano: un efecto mixto
El impacto inflacionario del Mundial de Fútbol 2026, según los analistas de INVEX, ha sido más moderado de lo anticipado. Sin embargo, la temporada vacacional de verano sí está presionando los precios del transporte aéreo y los paquetes turísticos. En contraste, los precios de los hoteles bajaron 3.2% en la quincena, lo que muestra que los efectos no son parejos.
¿Qué esperar para el resto del año?
Los analistas ajustaron a la baja su estimación de inflación para el cierre de 2026, de 4.35% a 4.20%. Sin embargo, las expectativas de inflación subyacente se mantienen por encima del 4%. El Banco de México mantuvo su tasa de interés en 6.50% en junio y advirtió que los futuros movimientos dependerán de si las presiones inflacionarias persisten.
Las buenas noticias macroeconómicas no siempre llegan a la mesa de la familia mexicana. La inflación ha bajado, sí. Pero el costo de vivir sigue siendo alto. Y mientras los servicios y las rentas sigan subiendo a más del 4%, el bolsillo no va a celebrar las cifras del INEGI.
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