Los estados financieros de la empresa muestran que los ingresos propios siguen muy por debajo de los gastos de operación, por lo que el proyecto continúa dependiendo de recursos públicos para mantenerse en funcionamiento.
A poco más de dos años de haber iniciado operaciones, el Tren Maya enfrenta uno de sus principales desafíos: los ingresos que obtiene por la venta de boletos y servicios aún están lejos de cubrir el costo de su operación.
Los estados financieros más recientes de Tren Maya, S.A. de C.V. muestran que durante los primeros meses de 2026 la empresa generó apenas 119 millones de pesos por venta de boletos y servicios, mientras que los gastos de funcionamiento superaron los 2 mil 400 millones de pesos, lo que significa que por cada 10 pesos que cuesta operarlo, el Tren Maya apenas genera alrededor de un peso con su actividad comercial.
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Los ingresos siguen lejos de cubrir la operación
Las cifras reflejan que la mayor parte de los recursos con los que opera el Tren Maya no provienen de la venta de boletos, sino de transferencias, subsidios y aportaciones del Gobierno federal, mecanismo previsto desde el diseño financiero del proyecto.

De acuerdo con el Estado de Actividades correspondiente al primer trimestre de 2026, además de los ingresos por servicios, la empresa recibió recursos públicos y otros ingresos que permitieron sostener su operación cotidiana. Aun así, los gastos de funcionamiento continuaron siendo considerablemente superiores a los ingresos comerciales.
¿Por qué ocurre esta diferencia?
Especialistas en finanzas públicas explican que este comportamiento es común en proyectos de infraestructura de gran escala durante sus primeros años de operación, ya que requieren un periodo para incrementar el número de pasajeros, desarrollar servicios complementarios y consolidar nuevas fuentes de ingresos.
En el caso del Tren Maya, además del transporte de pasajeros, el Gobierno federal apuesta a que el proyecto incremente su rentabilidad mediante el desarrollo de hoteles, parques, servicios turísticos y, próximamente, el servicio ferroviario de carga, considerado uno de los componentes clave para mejorar sus ingresos en el mediano plazo.
La apuesta está en aumentar pasajeros y carga
Desde su inauguración, el Tren Maya ha ampliado rutas, incrementado frecuencias y puesto en marcha nuevos servicios para atraer más usuarios.
Además, la administración federal mantiene la expectativa de que la futura operación del tren de carga, junto con el crecimiento del turismo en el sureste mexicano, permita fortalecer la viabilidad financiera del proyecto y reducir gradualmente la dependencia de subsidios públicos.
Un debate que sigue abierto
El desempeño financiero del Tren Maya ha generado posiciones encontradas.
Mientras críticos señalan que los ingresos actuales aún son insuficientes para sostener la operación sin apoyo gubernamental, las autoridades federales sostienen que se trata de un proyecto de largo plazo cuyo impacto debe medirse no solo por su rentabilidad financiera, sino también por su contribución al desarrollo económico, turístico y logístico del sureste del país.
Por ahora, las cifras oficiales muestran que el sistema ferroviario continúa en una etapa de consolidación y que la mayor parte de su operación sigue financiándose con recursos públicos, mientras avanza la expansión de sus servicios y la incorporación del transporte de mercancías.



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