La transición hacia una movilidad sustentable en México arranca formalmente con los “Diálogos por la Electromovilidad”, una iniciativa convocada por 11 organizaciones civiles y respaldada por cuatro secretarías de Estado.
En el primer encuentro, que reunió a más de 120 especialistas, el mensaje fue claro: México ya no puede darse el lujo de postergar el cambio. El país cuenta con un marco jurídico sólido, dice el discurso oficial, pero la normatividad operativa sigue en fase de construcción. Dicho de otro modo: hay leyes, pero falta que funcionen.
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Sedatu propone replantear las ciudades desde el transporte público eléctrico
José Alfonso Iracheta, subsecretario de Ordenamiento Territorial de Sedatu, planteó que la electromovilidad es una oportunidad estratégica para replantear el desarrollo urbano.
Su propuesta no se centra en autos eléctricos de lujo, sino en electrificar el transporte público colectivo como palanca para reducir desigualdades y mejorar la calidad de vida en las ciudades. “Diseñar el territorio por y para la movilidad sostenible”, resumió.

Una declaración que suena bien en el papel, pero que implica reordenar caos urbanos como el del Valle de México o Monterrey, donde el transporte público sigue siendo deficiente, eléctrico o no.
Semarnat reconoce dispersión de atribuciones
Andrea Hurtado, directora general de Políticas para la Acción Climática en Semarnat, fue directa al señalar que la transición no es solo electrificar, sino transformar el modelo de desarrollo nacional.
Celebró que actualmente se está fortaleciendo la coordinación entre dependencias para eliminar la dispersión de atribuciones, un problema histórico donde cada secretaría tira para su lado.
La promesa es que esta visión se refleje en la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica. El reto: que no se quede en un documento bonito.
El Plan México apuesta por baterías, infraestructura de carga y hasta la disposición final de celdas
Desde la Secretaría de Economía, Rodolfo Osorio destacó que el Plan México sitúa la electromovilidad como eje de la transición energética y el crecimiento industrial.
La meta abarca desde la producción de baterías y vehículos ligeros hasta la infraestructura de carga y el reciclaje de componentes.
Javier Arribas Quintana, de la Delegación de la Unión Europea, advirtió que todo esto requiere un marco regulatorio sólido que cree confianza para las inversiones. Las organizaciones civiles convocantes, entre ellas el CEMDA, WRI México e ICM, coincidieron en que la transición ya está en marcha, pero que el éxito dependerá de una implementación efectiva y coordinada. Dicho sin diplomacia: de nada sirven los diálogos si no hay acciones que lleguen a las calles.
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