La combinación del fenómeno climático conocido como “Super Niño” y el calentamiento global provocado por la actividad humana llevó a la ONU a emitir una de las advertencias más preocupantes de los últimos años: el planeta ya se encamina a superar el límite crítico de 1.5 grados Celsius establecido en el Acuerdo de París.
El cambio climático dejó de ser una amenaza lejana para convertirse en una realidad cada vez más visible. Sequías extremas, inundaciones históricas, incendios forestales y olas de calor récord son parte de un escenario que ahora preocupa aún más tras el más reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El organismo advirtió que el aumento de la temperatura global superará los 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales en los próximos años, un umbral considerado clave para evitar los peores impactos climáticos sobre el planeta.
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¿Qué es el “Super Niño”?
El fenómeno de El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico tropical registran temperaturas más altas de lo normal, alterando los patrones climáticos en todo el mundo.
Sin embargo, especialistas han señalado que el episodio actual podría alcanzar características de un “Super Niño”, debido a su intensidad y al hecho de que coincide con temperaturas oceánicas históricamente elevadas derivadas del calentamiento global.

Esta combinación puede potenciar eventos meteorológicos extremos, desde lluvias torrenciales hasta periodos prolongados de sequía.
La línea roja de los 1.5 grados
El objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 °C fue establecido en el Acuerdo de París de 2015, firmado por casi 200 países para intentar reducir los efectos más devastadores del cambio climático.
Sin embargo, el nuevo informe de la ONU reconoce que superar temporalmente esa cifra parece inevitable. Incluso en los escenarios más optimistas, la temperatura global podría alcanzar niveles cercanos a los 1.8 °C antes de estabilizarse.
Más calor, más desastres
Los expertos advierten que cada décima de grado adicional incrementa los riesgos para millones de personas.
Entre las principales consecuencias previstas se encuentran:
- Olas de calor más frecuentes e intensas.
- Sequías prolongadas.
- Inundaciones más destructivas.
- Aumento del nivel del mar.
- Pérdida acelerada de ecosistemas.
- Derretimiento de glaciares.
- Mayor impacto sobre la producción de alimentos.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha señalado que los fenómenos extremos observados durante los últimos años son una advertencia de lo que podría convertirse en la nueva normalidad climática.
¿Todavía hay esperanza?
Aunque el panorama es preocupante, los científicos aseguran que aún es posible reducir los daños si los países aceleran la reducción de emisiones contaminantes y fortalecen las estrategias para retirar dióxido de carbono de la atmósfera.
La ONU insiste en que el objetivo ya no es únicamente evitar superar los 1.5 grados, sino lograr que ese rebase sea lo más corto posible para impedir consecuencias irreversibles en comunidades, ciudades costeras y ecosistemas vulnerables.
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