En el más reciente cambio de dirección en la coordinación estatal de la Guardia Nacional ubicada en la terminal 2 del Aeropuerto Internacional de Cancún, se ha destapado una “mafia” de corrupción y recaudación ilegal en contra de los operadores de plataformas digitales.
La llegada del nuevo capitán, Orlando Gonzales Aguirre, desde la Ciudad de México, ha cambiado las piezas del ajedrez en busca de generar más ingresos para la corporación. Según fuentes internas, se han realizado retenes con el fin de “alinear” a los operadores, incluso aumentando las cuotas que ya estaban establecidas.
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El modus operandi: pago diario para operar
El modus operandi es el siguiente: operadores de plataformas como Didi, Uber y taxis tolerados, que no cuentan con permiso federal para recolectar pasaje en la zona de terminale, pagan entre 700 y 900 pesos por día a elementos de la Guardia Nacional para poder operar. Este dinero va directo a las arcas de la corporación federal.

Los operadores clave de la red
Uno de los principales organizadores y pieza clave es Henry Cante Dubon, alias “Gregory”, quien es el encargado de la “lista negra” y con quien los conductores deben alinearse. Por su parte, Rafael Sequeira sería el enlace principal con Gonzales Aguirre, quien quedó como segundo al mando de las operaciones.
Cabe mencionar que en días recientes, Julio César, alias “Fuster”, fue detenido y señalado como principal operador de Cante Dubon, encargado de manejar el dinero y entregarlo a grupos criminales, por lo que se destapó una red de corrupción dentro de la corporación federal.
Otro de los relacionados es Axel Ángel Rojano Zamudio, encargado de cobrar cuotas a los operadores y pieza principal de esta red.
Grúas AAA: el brazo de castigo para quien no paga
La empresa de grúas AAA también se ha visto favorecida debido a las exorbitantes cuotas de arrastre aplicadas a los operadores que no se dejan “alinear”. Quienes no pagan la cuota enfrentan multas que van desde los 7 mil hasta los 9 mil pesos, considerando que se trata de zona federal.
Autoridades hacen caso omiso a denuncias
Las autoridades hacen caso omiso a los señalamientos. El aeropuerto se encuentra plenamente controlado y se ha convertido en una de las mayores fuentes de ingresos para estos grupos. Conductores han denunciado este tipo de atropellos, sin embargo, la autoridad no atiende los llamados. Algunos prefieren no acercarse al aeropuerto para evitar ser agredidos o perder sus vehículos.
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