Supervisión de EE.UU. en Venezuela: Trump planea control por “años” y toma de petróleo
El presidente Donald Trump aseguró a The New York Times que su gobierno mantendrá el control sobre el país sudamericano y extraerá su crudo para “reconstruirlo de manera rentable”.
La intervención estadounidense en Venezuela no será un episodio breve. El presidente Donald Trump declaró que la supervisión de EE.UU. en Venezuela y la explotación de sus vastas reservas petroleras podrían extenderse por “años”, desestimando plazos de meses. La información, dada a conocer por el portal Aristegui Noticias, surge de una entrevista en el Despacho Oval publicada por The New York Times, donde Trump esbozó una visión de control prolongado y beneficios económicos directos para Washington.
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Según el reporte, cuando se le preguntó si la supervisión duraría seis meses o un año, Trump respondió que sería “mucho más” tiempo, dejando en claro que “solo el tiempo lo dirá”. Sus declaraciones llegan en un momento de creciente tensión interna en EE.UU., donde el Senado acordó someter a votación una resolución bipartidista para restringir sus poderes de guerra y exigir autorización del Congreso para nuevas operaciones militares en Venezuela.

El petróleo como eje central de la estrategia
“Vamos a usar petróleo y vamos a tomar petróleo”, afirmó Trump de manera contundente durante la entrevista. El mandatario justificó esta apropiación como un medio para “bajar los precios del petróleo” a nivel global y para “dar dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente” durante su reconstrucción, proceso que describió como “muy rentable”. Trump estimó que Estados Unidos ya comenzó a generar ingresos con la extracción de entre 30 y 50 millones de barriles de crudo pesado venezolano, aunque reconoció que reactivar por completo la industria tomará años.
Esta postura confirma que el control de los recursos energéticos, especialmente de la Faja Petrolífera del Orinoco (que alberga las mayores reservas probadas del mundo), es un objetivo estratégico central de la administración Trump.
El vicepresidente JD Vance ha argumentado que “la manera de ejercer influencia sobre Venezuela es a través del control de sus mecanismos económicos”.
Un gobierno interino cooperativo y un Senado en desacuerdo
Trump elogió la cooperación del gobierno interino venezolano encabezado por Delcy Rodríguez, a quien reconoció como presidenta encargada. Afirmó que su administración se está “llevando muy bien” con las autoridades en Caracas y que estas están dando a EE.UU. “todo lo que consideramos necesario”. Sin embargo, se negó a comprometerse con un calendario de elecciones o a explicar por qué respalda a Rodríguez y no a la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
Esta visión de un control indefinido ha generado una rara fisura bipartidista en Washington. El jueves, cinco senadores republicanos se unieron a los demócratas para avanzar una resolución que invoca la Ley de Poderes de Guerra, un “inusual reproche” a la Casa Blanca. El senador republicano Rand Paul señaló que un factor decisivo en el voto fueron precisamente los comentarios de Trump sobre una presencia de “años” en Venezuela. Trump arremetió contra los disidentes de su partido en redes sociales, afirmando que “no deberían volver a ser electos”.
Una ocupación económica en medio de una crisis humanitaria
La proyección de Trump pinta un escenario donde la supervisión de EE.UU. en Venezuela se consolida como una forma de ocupación económica, basada en el control del petróleo y en la influencia sobre un gobierno interino colaboracionista. Mientras el presidente habla de reconstrucción rentable, la realidad para los venezolanos sigue siendo desoladora. Una reciente encuesta de Gallup describe dificultades masivas para acceder a alimentos y empleo estable, pintando “un panorama desolador de la vida cotidiana”.
El éxito de esta estrategia a largo plazo dependerá de múltiples factores inciertos: la estabilidad del frágil gobierno de Delcy Rodríguez frente a presiones internas , la capacidad de Washington para sortear la oposición en el Congreso, y la viabilidad real de extraer y comercializar el petróleo venezolano en un escenario de infraestructura deteriorada y sanciones complejas . Lo que Trump presenta como un camino claro hacia el beneficio mutuo, se asemeja más a la apertura de un nuevo y prolongado capítulo de inestabilidad e intervención extranjera para Venezuela.
Fuente: Aristegui noticias
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