Cozumel.— La mariposa monarca Cozumelsuma un nuevo registro reproductivo. La Fundación de Parques y Museos de Cozumel (FPMC) documentó a una hembra depositando huevos en una planta hospedera dentro de la mancha urbana de la isla, en su tercer año consecutivo de monitoreo de la especie (Danaus plexippus). El hallazgo da continuidad al registro de enero de 2026, cuando la institución documentó por primera vez huevos de monarca en la zona urbana de Cozumel, y aporta información para investigar si la especie se reproduce de manera recurrente en la isla.
El director de Conservación y Educación Ambiental (CEA) de la FPMC, el biólogo Rafael Chacón Díaz, explicó que a lo largo del monitoreo también se han registrado larvas, crisálidas y ejemplares adultos. “El registro documenta un comportamiento reproductivo y aporta nueva información para estudiar el papel de la isla en el ciclo de vida de esta especie”, señaló.
La mariposa monarca es conocida principalmente por la migración de sus poblaciones del este de Norteamérica hacia los bosques de hibernación del centro de México. Cada otoño, millones de ejemplares recorren hasta 4,000 kilómetros desde Canadá y Estados Unidos hasta los santuarios de Michoacán y el Estado de México, un fenómeno que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) catalogó como “en peligro” en 2022.
Sin embargo, Chacón Díaz precisó que en otras regiones, como la península de Yucatán y las islas de Quintana Roo —entre ellas Isla Mujeres y Cozumel—, las condiciones ambientales y la disponibilidad de plantas hospederas pueden propiciar que algunas poblaciones permanezcan en estos territorios y se reproduzcan en diferentes épocas del año. “La evidencia reunida hasta ahora es insuficiente para establecer si existe una población residente”, aclaró.
Las dos preguntas abiertas
El nuevo registro plantea dos interrogantes. La primera es si la reproducción ocurre de manera recurrente en Cozumel. La segunda es si los ejemplares migratorios encuentran en la isla las condiciones favorables para depositar sus huevos durante su paso. Para responderlas, el biólogo señaló que será importante conocer dónde y en qué abundancia se encuentran las plantas hospederas, dar seguimiento a la supervivencia de huevos y larvas, observar si emergen nuevas mariposas adultas y evaluar la permanencia de ejemplares en distintas temporadas.
El monitoreo de la FPMC se realiza con la colaboración de Flower Child, aliado en la observación y el seguimiento de la monarca en Cozumel, y con Alas Mayas, organización que participa en el trabajo de conservación e involucramiento comunitario. Ambas alianzas se suman a las acciones de educación ambiental de la institución, entre ellas los jardines para polinizadores y los talleres comunitarios.
La monarca, en jaque
El hallazgo en Cozumel ocurre en un contexto crítico para la especie. La población oriental de la mariposa monarca —la que migra a México— pasó de aproximadamente 1,000 millones de ejemplares en la década de 1990 a menos de 30 millones en los últimos años, de acuerdo con los conteos de la Alianza WWF-Fundación Telmex Telcel en los santuarios de hibernación. La pérdida de hábitat, el uso de herbicidas en Estados Unidos y los fenómenos climáticos extremos en México explican la caída.
La UICN incluyó a la monarca migratoria en la categoría de “en peligro” en julio de 2022, aunque la decisión fue revisada posteriormente y la especie permanece en la lista roja con estatus de preocupación. En México, la NOM-059-SEMARNAT-2010 no la clasifica en riesgo, pero la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) mantiene programas de vigilancia en los santuarios.
La península de Yucatán y las islas de Quintana Roo, según el monitoreo de la FPMC, podrían jugar un papel distinto al de los santuarios de hibernación: no como destino final de la migración, sino como zona de reproducción o de paso para poblaciones que no migran. “Las condiciones ambientales y la disponibilidad de plantas hospederas pueden propiciar que algunas poblaciones permanezcan en estos territorios”, insistió Chacón Díaz.
La comunidad, en el registro
La FPMC convocó a la población a sumarse al monitoreo. Quienes observen una mariposa monarca pueden contribuir al registro compartiendo en iNaturalist una fotografía con la fecha y el lugar del avistamiento. La plataforma, especializada en ciencia ciudadana, permite a investigadores y voluntarios documentar la presencia de especies en tiempo real.
En Cozumel, esa participación ya tiene antecedentes. Los talleres comunitarios y los jardines para polinizadores han involucrado a vecinos y estudiantes en la conservación de flora y fauna local. La observación de mariposas, explicó el biólogo, no requiere equipo especializado: basta con una fotografía y la ubicación precisa.
María Fernanda Uc tiene 29 años y vive en Cozumel. Participa como voluntaria en los talleres de la FPMC desde hace dos años. “Nunca pensé que en la isla se pudieran ver mariposas monarca. Cuando nos dijeron que habían encontrado huevos, me sorprendió. Ahora salgo a caminar y llevo el celular para tomar fotos si veo alguna”, cuenta. Su testimonio coincide con el llamado de la institución a documentar los avistamientos y a cuidar las plantas hospederas que crecen en patios y jardines.
Una pista para la ciencia
El mariposa monarca Cozumel no es solo un registro de especie. Es una pieza en el rompecabezas de un fenómeno que la ciencia aún no termina de entender: la capacidad de la monarca para adaptarse a distintos entornos y modificar sus patrones de migración. La isla, con su clima tropical y su vegetación, ofrece condiciones que no se parecen a las de los santuarios de Michoacán, pero que podrían ser suficientes para que la especie complete su ciclo de vida.
La FPMC continuará con el monitoreo en los próximos meses. El objetivo es reunir la evidencia necesaria para responder si Cozumel alberga una población residente o si solo es una escala temporal en el viaje de las mariposas migratorias. Mientras tanto, la institución mantiene los jardines para polinizadores, los talleres comunitarios y la convocatoria a reportar cada avistamiento. La ciencia ciudadana, en este caso, es la primera línea de investigación.



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