El paludismo Quintana Roo ya no es una amenaza de transmisión local, pero sigue siendo un desafío de vigilancia. En julio de 2026, el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades (CENAPRECE) otorgó al estado la certificación oficial de ausencia de transmisión autóctona de paludismo, un reconocimiento que lo colocó junto a Guerrero, Estado de México, Nuevo León y Veracruz como las entidades que ese año recibieron el documento.
La certificación no significa que el riesgo haya desaparecido. De acuerdo con la Secretaría de Salud estatal, en lo que va de 2026 Quintana Roo registró un solo caso importado de la enfermedad: un hombre de 40 años que contrajo la infección por Plasmodium vivaxfuera del estado. El caso fue aislado y no generó transmisión local, pero obligó a mantener activa la vigilancia epidemiológica.
A nivel nacional, el panorama también avanza hacia la eliminación. México redujo 43 por ciento el número de localidades con casos de paludismo en 2026 en comparación con el mismo periodo de 2025, y 31 entidades federativas se mantienen libres de transmisión, de acuerdo con Fabián Correa Morales, director de Enfermedades Transmitidas por Vectores del CENAPRECE. Los casos autóctonos se concentran en la región Altos de Chiapas, con 44 casos en lo que va del año, una disminución de 47 por ciento respecto a 2025.
El paludismo Quintana Roo se transmite por la picadura de mosquitos del género Anophelesinfectados, explicó el epidemiólogo de la Unidad de Medicina Familiar No. 14 del IMSS en Cancún, Alan Herrera Balam. El especialista subrayó que la prevención y la vigilancia son clave para preservar el logro. Entre las medidas recomendadas están evitar la acumulación de agua en recipientes y cacharros, mantener limpios los patios y cubiertos los depósitos de agua, usar repelente y ropa que cubra brazos y piernas al realizar actividades al aire libre, especialmente en viajes a zonas con transmisión autóctona.
El IMSS mantiene acciones permanentes de vigilancia epidemiológica en sus unidades médicas y dispone de la prueba de gota gruesa cuando la valoración clínica lo requiere, en coordinación con los Servicios Estatales de Salud. La institución reiteró su compromiso con la orientación a la población derechohabiente y la promoción de medidas sencillas de prevención.
Uno de los retos para la detección oportuna es que los síntomas del paludismo suelen confundirse con los del dengue, ya que ambas enfermedades son transmitidas por mosquitos. Cristian Ricardo González Vargas, responsable de la brigada “Casa Saludable”, explicó las diferencias: el dengue es transmitido por el Aedes aegypti, que pica durante el día en entornos urbanos, mientras que el paludismo lo propaga el Anopheles, cuya actividad ocurre principalmente al atardecer o durante la noche en zonas rurales o semiurbanas.
El dengue se caracteriza por fiebre alta repentina, dolor intenso detrás de los ojos, dolores musculares y articulares severos, y frecuentemente presenta manchas rojas o erupciones en la piel”, detalló. “En contraste, el paludismo provoca episodios cíclicos de fiebre, acompañados de escalofríos intensos y sudoración abundante. Un día pueden presentar los síntomas y al siguiente desaparecer, pero al tercero regresar; esa es una de sus características principales”. El cuadro clásico suele aparecer entre 10 y 15 días después de la picadura, por lo que exhortó a la población a acudir al médico ante cualquier síntoma sospechoso.



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