Con esa frase, una de las alumnas del profesor Alberto Jasso rompió el silencio durante el último adiós al docente, en una ceremonia marcada por las flores blancas, el llanto y los recuerdos.
Frente a familiares, amigos y compañeros, la joven relató que en diversas ocasiones permaneció a solas con el maestro por actividades escolares y aseguró que nunca fue víctima de una falta de respeto o de una conducta inapropiada.

Tras su intervención, otra estudiante tomó la palabra. Con la voz entrecortada por la emoción, expresó que, desde su experiencia, el profesor no merecía el desenlace que tuvo y afirmó que tanto ella como otros alumnos buscarán que su nombre sea reivindicado.
La despedida transcurrió entre abrazos, lágrimas y muestras de afecto. Para quienes acudieron a darle el último adiós, no solo despedían a un profesor, sino a una persona que, aseguran, dejó una huella importante en la vida de generaciones de estudiantes.

Hasta el momento, estos testimonios reflejan las experiencias personales de las alumnas que participaron en el homenaje y forman parte de las expresiones realizadas durante el funeral del docente.
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