Ciudad de México.- La preocupación escala y el mensaje es contundente: México no se quedará en silencio. La presidenta Claudia Sheinbaum ordenó reforzar la vigilancia en centros de detención migratoria en Estados Unidos tras el aumento de muertes de mexicanos bajo custodia.
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De acuerdo con información publicada por Grupo Animal Político, la mandataria instruyó a la red consular realizar visitas diarias a los centros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), una medida que endurece la supervisión, ya que anteriormente estas revisiones se realizaban de manera semanal.
Muertes que encienden la alarma internacional
La decisión ocurre luego de que se confirmara el fallecimiento de otro migrante mexicano en un centro de detención en Luisiana, elevando a al menos 15 los connacionales que han perdido la vida bajo custodia del ICE en los últimos meses.

Las causas de estos decesos aún no han sido esclarecidas en su totalidad, lo que ha generado indignación y exigencias de transparencia por parte del gobierno mexicano.
“No ha habido respuestas puntuales a cada caso”, señaló Sheinbaum, evidenciando la falta de claridad por parte de las autoridades estadounidenses.
Cambio de estrategia: visitas todos los días
Con esta nueva instrucción, los consulados mexicanos deberán garantizar presencia diaria en los centros de detención. En caso de que el cónsul no pueda acudir personalmente, deberá hacerlo un representante.
El objetivo es claro: brindar atención directa a los connacionales, verificar sus condiciones y evitar posibles violaciones a derechos humanos.
Escala la presión diplomática
El gobierno mexicano no solo ha elevado el tono, también ha comenzado a mover piezas en el plano internacional.
Entre las acciones destacan:
- Envío de una nota diplomática más firme a Estados Unidos
- Apoyo legal a familias de víctimas
- Denuncias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
- Evaluación de acudir a instancias de la ONU
Estas medidas buscan no solo esclarecer los casos, sino también evidenciar posibles fallas estructurales en los centros de detención migratoria.
Un problema que va más allá de cifras
Más allá de los números, el tema toca fibras profundas: migrantes que, en muchos casos, llevaban años trabajando en Estados Unidos y cuyo único delito era no contar con documentos.
El propio gobierno mexicano ha subrayado que se trata de personas que aportaban a la economía y que ahora forman parte de una crisis humanitaria que sigue creciendo.
Un llamado urgente a la protección de migrantes
La situación ha encendido alertas no solo en México, sino también en organismos internacionales, ante la posibilidad de que existan condiciones inadecuadas en los centros de detención.
Con esta nueva postura, México busca marcar un límite claro: la protección de sus ciudadanos en el extranjero no es negociable.
Fuente: Animal Político



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