El Gobierno federal reporta un aumento en la producción del grano y apuesta por semillas mejoradas, precios de garantía y mayor acopio para fortalecer a los productores y reducir la dependencia del exterior.
El frijol que acompaña prácticamente todos los días la comida de millones de familias mexicanas se convirtió en una pieza importante de la estrategia del Gobierno federal para fortalecer la producción nacional de alimentos.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó sobre los avances del llamado Plan México en materia de soberanía alimentaria y destacó el crecimiento de la producción de frijol, un alimento básico cuya cadena productiva involucra principalmente a pequeños y medianos productores.
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El dato que pone el tema sobre la mesa es contundente: la producción nacional reportada recientemente alcanzó 1.36 millones de toneladas, por encima de la referencia de 1.3 millones de toneladas que se ha utilizado en la comunicación oficial sobre el objetivo productivo.
Pero detrás de esa cifra existe una pregunta que interesa directamente al consumidor:
¿Ese aumento realmente puede ayudar a que México dependa menos del frijol producido en otros países?
El frijol dejó de ser solamente un alimento: ahora es una apuesta de soberanía
El Gobierno federal ha colocado al frijol dentro de los cultivos estratégicos para aumentar el abasto nacional.
En la plataforma oficial del Plan México, la meta originalmente planteada para este alimento establece pasar de 875 mil toneladas en 2025 a 1.1 millones de toneladas en 2030, junto con otras metas de soberanía alimentaria para maíz, leche y arroz.
La cifra más reciente reportada por el Gobierno muestra que la producción ya se encuentra por encima de ese objetivo de 2030, aunque se trata de cifras y referencias que deben distinguirse de la meta estructural del Plan México.
La estrategia, por tanto, no se limita a sembrar más.
También busca mejorar la productividad, fortalecer la comercialización y garantizar mejores condiciones para quienes producen el grano.

La semilla es una de las claves
Sheinbaum explicó que una parte del incremento está relacionada con el trabajo realizado durante los últimos dos años para mejorar las semillas de frijol.
La estrategia involucra a instituciones del sector agrícola y a productores, principalmente de estados como Zacatecas, Nayarit y Durango, donde se ha trabajado en el mejoramiento y distribución de semillas.
La lógica es sencilla: conseguir mejores semillas puede ayudar a elevar el rendimiento de las parcelas y, con ello, aumentar la cantidad de frijol obtenido sin depender únicamente de ampliar la superficie cultivada.
La Presidenta también destacó la instalación de infraestructura para fortalecer el manejo del producto, entre ella una planta cribadora y embolsadora de frijol en Zacatecas.
¿Y qué pasa con el precio que recibe el productor?
Aquí aparece uno de los puntos más importantes de la estrategia.
El Gobierno federal estableció para el programa Acopio para el Bienestar un precio de apoyo de 27 mil pesos por tonelada de frijol para productores de pequeña escala, equivalente a 27 pesos por kilogramo.
El programa contempla superficies de hasta 30 hectáreas de temporal o cinco hectáreas de riego, con un volumen máximo de cinco toneladas por productor en el esquema señalado.

La medida busca que el productor tenga un precio de referencia y no quede completamente expuesto a las variaciones del mercado.
Sin embargo, el aumento de producción también genera nuevos retos.
En junio, por ejemplo, productores de Chihuahua reportaban que alrededor de 30 mil toneladas de frijol permanecían sin comercializar, en un contexto de sobreproducción y dificultades para colocar el grano.
Ese dato muestra que producir más no necesariamente significa que el problema esté resuelto.
También hay que conseguir que esa cosecha llegue al consumidor en condiciones adecuadas y que el productor obtenga un ingreso justo.
México produce más, pero la comercialización será la siguiente prueba
La apuesta por el frijol tiene una segunda parte: evitar que el crecimiento productivo termine generando excedentes difíciles de colocar.
Por ello, la estrategia federal también contempla mecanismos de acopio, transformación y comercialización.
El programa Alimentación para el Bienestar forma parte de esta estructura y, de acuerdo con la información oficial difundida recientemente, opera 27 mil Tiendas para el Bienestar, mientras que el acopio de maíz y frijol ha superado las 948 mil toneladas.
La intención es que el productor tenga canales de comercialización y que los alimentos puedan llegar a las familias mediante una red de distribución nacional.
Un alimento cotidiano que también es estratégico
El frijol tiene una particularidad que pocos alimentos pueden presumir: está presente en prácticamente todas las regiones del país y forma parte de la dieta cotidiana de millones de mexicanos.
Además de su importancia económica, es una fuente de proteína vegetal, fibra, hierro y otros nutrientes.
México también tiene una relación histórica con este cultivo. El frijol común fue domesticado en América y México es considerado uno de los principales centros de diversidad genética de esta leguminosa.
Por eso, cuando el Gobierno habla de aumentar su producción, la discusión no solamente gira alrededor de toneladas.
Está en juego quién produce el alimento, cuánto recibe por él, cómo se comercializa y cuánto termina pagando la familia que lo lleva a su mesa.
La producción nacional reportada de 1.36 millones de toneladas representa un avance importante frente a los objetivos planteados, pero el verdadero desafío será mantener esa capacidad productiva, garantizar mercados para las cosechas y lograr que el beneficio llegue tanto al campo como al consumidor.
Fuente: presidenta.gob.mx



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