REDACCIÓN. — El caso de la menor Dafne Zapata Quintos Martínez ha dado un giro definitivo luego de que su madre hiciera público el certificado oficial de defunción del Registro Civil. En el apartado número 25 del documento, relativo al tipo de defunción, las autoridades determinaron oficialmente la causa como homicidio, echando por tierra las versiones iniciales sostenidas por la administración de la Academia Doenitz.
A la par del documento oficial, la difusión de un análisis técnico-criminológico ha comenzado a detallar las inconsistencias médicas y físicas en torno al fallecimiento de la niña.

Análisis forense desglosa evidencias de violencia física
El dictamen técnico compartido por especialistas en criminología expone una serie de hallazgos que contradicen la narrativa de un accidente fortuito:
- Lesiones bucales por impacto de alta fuerza: Al comparar imágenes previas de la menor con el video de 9 segundos grabado antes de su deceso, se observa una severa desviación en su tratamiento de brackets, los cuales terminaron incrustados en el tejido interno de las encías y labios. El análisis señala que una caída convencional por desmayo no genera la fuerza requerida para provocar tal grado de incrustación, el cual responde a una presión externa violenta contra una superficie rígida.
- Eritema nasal y síntomas de sumersión: La presencia de un eritema (mancha roja) en el tabique nasal coincide con la hipótesis de la madre sobre una posible sumersión forzada. Las evaluaciones sugieren que la tos presentada por la menor no correspondía a un cuadro gripal por cambio de clima, sino a las secuelas de un cuadro de neumonitis por aspiración al haber ingresado agua a sus pulmones.
- Suministro de medicamentos: Se cuestiona la administración de fármacos como Histiacil, argumentando que estos pudieron ser empleados para mitigar los síntomas visibles de la dificultad respiratoria y mantener a la víctima adormilada mientras su estado general se deterioraba.

Cuestionamientos al protocolo médico y temporalidad de los hechos
El informe criminológico también pone bajo la lupa la actuación del personal a cargo de la menor, identificado en las investigaciones como la “sargento” Estrellita:
- Atención en consultorio externo: Se señala que en lugar de trasladar a la menor a un centro hospitalario de segundo o tercer nivel —donde los protocolos obligan a reportar lesiones por probable violencia—, fue llevada a un consultorio de baja complejidad para obtener una prescripción rápida.
- Coacción en material en vídeo: El análisis del metraje difundido, donde Dafne declaraba encontrarse bien, advierte un estado visible de aletargamiento y la presencia de insumos de limpieza alrededor, lo que sugiere un intento de ocultar fluidos corporales antes de la grabación.
- Inconsistencia en los tiempos: La rápida transición reportada entre el aviso de un “desmayo” y la confirmación del deceso no concuerda con la evolución médica de una falla respiratoria por aspiración, la cual suele desarrollarse progresivamente a lo largo de varios días.

Las pruebas documentales y los análisis técnicos han sido incorporados por los familiares para exigir a las autoridades ministeriales el deslinde de responsabilidades penales contra quienes resulten responsables por los delitos de homicidio y omisión de cuidado.
Podrías leer: Comemos Tod@s Quintana Roo: 60 mil familias y mensaje contra la violencia |



Sé el primero en comentar post